Deporte, globalización y cultura

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Línea de investigación:
Discurso y poder en el deporte.
Discriminación y desigualdad en los lenguajes de las prácticas deportivas

Titular de la línea: Mtro. Juan Carlos Cabrera Pons

Las palabras son vitales y capciosas, nombran objetos,
pero también revelan el estado de espíritu de aquellos que las emplean.

Renato Ortiz

Desde el vuelco metodológico y epistemológico del llamado giro lingüístico, el estudio del lenguaje ha tomado un papel central en los diferentes campos de análisis sobre la sociedad y la cultura. Partiendo de la aseveración de que el deporte es una práctica significante en la que se revelan diversos aspectos de la cultura de quienes la practican, la línea de investigación Discurso y poder en el deporte: desigualdad y discriminación en los lenguajes de las prácticas deportivas se enfoca en la profundización de las relaciones de desigualdad que se revelan en las prácticas discursivas alrededor de las prácticas deportivas.

Hall (1997, p. 1) insiste en que el lenguaje es un instrumento privilegiado para la producción e intercambio de significados en nuestras sociedades: “el lenguaje es el medio privilegiado a través del cual ‘damos sentido’ a las cosas, sentido que es producido e intercambiado”. Por su parte, Wodak, al hablar de la función del análisis crítico del discurso, cita a Habermas (citado en Wodak, 2003, p. 19) para afirmar que

el lenguaje es también un medio de dominación y una fuerza social. Sirve para legitimar las relaciones del poder organizado. En la medida en que las legitimaciones de las relaciones de poder, […] no estén articuladas, […] el lenguaje es también ideológico.

En contraste con la concepción de la lingüística tradicional, según la cual los discursos son sistemas de signos, Foucault (2010) propone entender el discurso como una práctica que sistemáticamente constituye los objetos de los que habla. Esto es particularmente importante a la hora de estudiar el lenguaje como una práctica cultural, pues “al centrar el análisis de la cultura en los procesos sociales que permiten el flujo de las significaciones, el término discurso es también utilizado tangencialmente para describir prácticas, representaciones, imaginarios y su material simbólico” (López Bonilla y Pérez Fragoso, 2009, p. 91).

Esto significa que existe una relación dialéctica entre el suceso discursivo y la situación, institución y estructura social que lo enmarca. Lo social moldea el discurso, pero el discurso constituye a su vez a lo social. Si bien el discurso puede fungir como constructor, sostén, crítica y exterminador de órdenes sociales establecidos, esta línea de investigación se inclina al desenmascaramiento de dinámicas de exclusión, discriminación y desigualdad. El marco teórico que proponemos deriva de las teorías sobre ideología de Althusser, la concepción de los géneros discursivos de Bajtín y las tradiciones filosóficas de Gramsci y la Escuela de Frankfurt.

De esta manera, se plantea el análisis crítico de la producción y consumo de una gama de discursos que se mueven desde la oficialidad institucionalizada (reglamentos, documentos legales, comunicados públicos, etc.) hasta las opiniones cotidianas (por ejemplo, las representaciones sociales de género, clase, etnia, etc. reproducidas por diferentes grupos de espectadores). Para esto, se proyecta la profundización en diversos contextos discursivos que no dejan de tomar en cuenta ni medios dedicados a la difusión, evaluación, crítica o entretenimiento en torno a las actividades deportivas (publicaciones periódicas, programas televisivos, contenidos de redes sociales, etc.) ni las interacciones cotidianas, públicas y semi-públicas (charlas, entrevistas, conversaciones cara a cara, etc.).

Las prácticas discursivas constituyen prácticas sociales de muy diversas maneras (de Cillia, Reisigl y Wodak, 1999): juegan un papel de primer orden en la construcción, justificación y reproducción de determinadas condiciones sociales y, por lo tanto, pueden funcionar como instrumentos para transformar estas condiciones. Es por esto que resulta de gran importancia acercarnos, desde perspectivas críticas, a la manera en que diferentes prácticas discursivas construyen sujetos y subjetividades (Foucault, 1999).

Así pues, además del estudio y la profundización en los mecanismos lingüísticos y discursivos con los que se construye el lenguaje en torno a las prácticas deportivas, se pretende incidir, mediante la utilización un enfoque crítico, en la manera en que los discursos construyen y fomentan desigualdades y diferencias.


Referencias:

de Cillia, R., Reisigl, M. & Wodak, R. (1999). The Discursive Construction of National Identities. Discourse & Society, 149-173. Recuperado de http://das.sagepub.com/content/10/2/149

Foucault, M. 1999. Estrategias de poder. Barcelona: Paidós.

_____. (2010). La arqueología del saber (2ª edición). México: Siglo XXI.

Hall, S. (ed.) (1997). Representation. Cultural Representations and Signifying Practices. Londres: Sage/The Open University.

López Bonilla, G. y Pérez Fragoso, C. (2009). Discurso. En Szurmuk e Irwin (coords.), Diccionario de estudios culturales latinoamericanos (87-90). México: Siglo XXI.

Wodak, R. (2003). De qué trata el análisis crítico del discurso (ACD). Resumen de su historia, sus conceptos fundamentales y sus desarrollos. En Wodak, R. y Meyer, M. (comps.), Métodos de análisis crítico del discurso (17-34). Barcelona: Gedisa.

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