El cuadro titular de The Cambridge Rules

Juan Carlos Cabrera Pons
@Cambridge_Rules

Posición: Mediocentro

Poeta, traductor y esteta del fútbol. Cafeinómano y gatero. Y, como José Alfredo, desdichado en los amores, borracho y trovador.

Tenía doce años cuando vi colgado en el aparador de una tienda deportiva el uniforme del centenario del FC Barcelona que vistió Rivaldo. El invierno de ese mismo año, José Saturnino Cardozo anotó 29 goles y el Toluca del “Ojitos” Meza venció al Atlas de Lavolpe en la mejor final que ha visto el fútbol mexicano.

Josué Francisco Hernández
@vladjazzer

Posición: Carrilero izquierdo

Comunicólogo que ejerce en el silencio, pues no halla mayor fuerza en la palabra venidera que en este punto de partida.

Antiguamente aficionado promedio del fútbol, mi pasión se consumió hace ya varios años, hasta que fui invitado a colaborar en este medio. No dudo, a pesar de su diletantismo deportivo, de que hay algo mágico en ciertos partidos, algo que, quizá, sólo el mismo Eric Cantona podría descubrirnos con sus emblemáticas afirmaciones.

Francisco Gabriel Ruiz Sosa
@fragarus

Posición: delantero

Pedagogo, dilettanti de la filosofía, amante de las principales ligas europeas de fútbol, fan del anime y del death metal.

El primer recuerdo que tengo de un juego de fútbol es la imagen de un balón elevado que cae hacia mí y que, pues desconocía las reglas del juego, tomé con la mano. Cuando recibí las recriminaciones, no entendía por qué me las hacían y, dada mi ignorancia por el fútbol, mis compañeros de la primaria decidieron ignorarme. Pasado un tiempo tuve la fortuna de que un amigo de la cuadra me sacara todos los días a jugar fútbol con él. De ninguna manera era capaz de arrebatarle el balón, ni mucho de burlarlo, hasta que un día, mientras conducía el balón con un desplazamiento por la derecha, logré superarlo. A partir de entonces, mi experiencia con el fútbol fue totalmente diferente.

Juan Pablo Zebadúa Carbonell
@zebadua_juan

Posición: media punta

Soy antropólogo social y no creo en la añeja y barata polémica entre los Rolling Stones y los Beatles. No soy religioso más que cuando se trata de valorar la cerveza Guinnes, la mejor del mundo.

En la liga de futbol mexicana, siempre he sido “Puma”, es decir, fan de la Universidad Autónoma de México, como toda mi familia. Eso hace que el futbol lo vea desde un punto de vista más social y cultural, y no únicamente como un juego en sí mismo, porque la adherencia a los Pumas me ha permitido conocer los hilos invisibles (y otros no tanto) de cómo se construye una verdadera afición, como parte de un proyecto de país, de educación pública y de democracia en todos los sectores sociales.

De niño vi completo el Mundial del 74, al lado de mis hermanos mayores, ahí conocí a Johan Cruyff y a Franz Beckenbauer. En la final, aposté por Alemania a un vecino adulto y gané 100 pesos, de aquellos devaluadísimos pesos de antaño, que para mí significaron una fortuna. Pero lo más importante: fue mi entrada a las grandes ligas del fútbol mundial.

Nunca fui un buen jugador. Y siempre, cuando niño, jugué (muy mal) la posición del 10, media cancha pura, pasadora e inteligente. Actualmente soy fan de los más finos integrantes de esa élite a nivel de fútbol internacional.

Ángel Cabrera Baz

Posición: medio centro, 4

Deportólogo, humanólogo y algunos más logos; amante de aguas, ríos, mares, lunas, soles, montañas y demás seres con energía vital. Gustador de la bohemia, el viaje y los encuentros.

Recuerdo la pelota como mi primera cercanía al juego y el disfrute, la calle como escenario de escaramuzas interminables, la sudadera de Miguel Marín junto a los acordes de Superman. Jugué en ligas “organizadas” desde los 8 años, donde gocé y sufrí los avatares que envuelven al juego. Algunas de mis filias entrañables son el Barcelona, por la idea de juego que proclama, además de ganar con esa idea; Maradona, por el placer otorgado a mi niñez; Juan Villoro, por hacer el fútbol aún más entrañable.

Arturo Montoya Hernández
@celtikmontoya

Posición: defensa central

Pasante de filosofía, entusiasta del fútbol italiano y el cine francés. “Maldini en la central, Anna Karina en la lateral”… lo duda un poco, y mejor vuelve a su tesis.

Muchas veces he preferido ver un partido de la Champions que entrar a una clase de ética o epistemología. El ambiente en la facultad nos alentaba a eso, sobre todo cuando el profesor Dussel se ponía a hablar de las ventajas prácticas en la vida erótica de un individuo, propiciadas por el juego de Messi. Ésa es una estética de la liberación, decía, mientras movía las manos con la precisión persuasiva de un buen regate.

Raciel Damón Martínez Gómez

Posición: medio centro ofensivo
(Me hubiera gustado ver un partido en el “Agustín Coruco Díaz” o ser jugador de Corinthians)

Comunicólogo de profesión. Respeto a Carlos Salvador Bilardo, César Luis Menotti y Enzo Bearzot. Reconozco a Cuauhtémoc Blanco, pero opto por George Best y Éric Cantona. Y me encanta que Gennaro Gattuso, antes de desayunar, se le barra al refrigerador con los tachones por delante.

Como toda mi generación, quedé marcado en 1974, cuando tenía diez años de edad. El Mundial lo ganó Alemania, Grzegorz Lato fue goleador, y ese verano ganamos el Torneo Infantil de Barrios en Xalapa, Veracruz, pequeña gloria que seguimos festinando en un grupo de WhatsApp.

Aunque admiro al Maradona que ganó el calcio con Nápoles, a Edson Arantes que remata un centro de Rivelino –la cosa más linda du Brasil–, o al Johann Cruyff que ridiculizó a los gigantes sudamericanos, mi cepa con el fútbol se ubica más en jugadores de perfil mediático menor como Karl-Heinz Rummenigge o Zico, el Pelé blanco.

Comparto dos grandes traumas: que la mejor media cancha que he visto en vida (con Cerezo, Sócrates y Falcao) no coronara su talento por culpa del sucísimo Claudio Gentile en 1982; y que la Dinamarca de 1986, los hijos de Thor encabezados por los hermanos Olsen y Preben Elkjaer Larsen, fueran humillados por Emilio Butragueño en 1986.

Émulo de Umberto Eco, tengo una pasión por las listas o los datos inútiles, por ello siempre gambeteo con nombres como Tractor Guareño y Durito Barba, de quienes, creo, ya nadie se acuerda. Admito que abandoné al Cruz Azul cuando se consolidó como el subcampeonísimo. Me sentí tan traicionado por la grey de los Álvarez, que condicioné mi regreso siempre y cuando ganen cinco campeonatos.

6 thoughts on “Alineación

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