7 de julio / Brasil día a día / 9 de julio

Cinta-Brasil-2014

Por Homero Ávila Landa

Brasil 1, Alemania 7. Demasiados goles, incluso sus creadores lo expresan. ¿Es el anfitrión un pésimo equipo? ¿Alemania es tan poderosa como dice el marcador final? ¿Ha sido sólo un mal partido?, ¿o ya los muchos opinadores lo veían venir? Y los recurrentes a las metáforas de guerra como técnica interpretativa de hechos consumados sobre el césped mundialista, ¿acaso también lo anticiparon?

A mí me parece sólo un mal día para la Verdeamarela. En realidad ésta en ningún momento durante el campeonato mostró argumentos para campeonar. Todo lo contrario ocurrió con la hoy arrolladora Alemania, quien queda como favorita para ganar el domingo; ya se verá. Prefiero, pues, ver el hundimiento del Scratch como un mal día nada más; no quisiera esa villamelonada eufórica y frustrada que sólo se acerca a las Copas del Mundo y al fútbol en general para subir a las redes representaciones, muy pobres, de su supuesta adhesión al juego.

¿Qué tan sinceros son esos gimoteos cerveceros o cerveceados del “no era penal”?  Tampoco quisiera una interpretación docta. Ya Felipao y Joachim Löw han dicho cosas sencillas que explican el histórico resultado: desconcentración, nerviosismo, falta de ideas, espacios vacíos hechos avenidas para la realización de los goles teutones, buen fútbol alemán y pésimo todo lo de Brasil.

Definitivamente éste ha sido un Mundial marcado por esa nueva sensibilidad colectiva, virtual y global debida a los memes, que velozmente son creados y circulados por creatividades on line tecnologizadas. Un mundial de redes sociales, el mundial de las comunidades virtuales, de la información y la tecnología como mediador y posibilitador de la sensibilidad y de la experimentación de las emociones centradas en el fútbol mundialista. El mundial socializado con facebook, twitter y whatsapp; y cada vez más, el mundial de las pantallas planas.

LIO DE NUEVO

(Bosquejo poético)

La atmósfera tensa, inmemorial en la región

rebota de poste a travesaño

Los jugadores labran una leyenda al cabo de 120 minutos; el drama es, literalmente, físico

A kilómetros, los vecinos suspenden los relojes

La ciudad sólo tiene ojos y corazón para la albiceleste

aunque ésta no acaba de forjarse el camino

La nación entera copa el estadio

 

Capaz de vaciar los sitios regulares de reunión donde la vida es rutina,

el juego, competencia y espectáculo, práctica sistematizada que con frecuencia cede al corazón y sus revolturas pánicas

vuelve a embelesar la historia brevemente, quizá de modo definitivo para unos

El evento contraviene ese principio global de que el reloj somete al espacio,

pues lo que sucede sobre el césped incumbe, de modo único,

a pertenencias definitivas tejidas de colores y encantos añejos

 

De la nada, una vez fracturado todo esquema, nace la avanzada salvaje que pisa tierras rivales

El remolino está hecho de una combinación básica por el flanco derecho

El mago crea un toque contundente manado del astro pura sangre veloz y genio

 

Un último gesto zurdo…

La estética se vale de un contragolpe

Lio de nuevo; se hace obrero para que Di María corone

 

La ciudad de la furia, por todo lo alto, estalla en un desahogo que sacude los edificios

El grito es colectivo y simultáneo, inagotable en su materia rabiosa y sufrida. En oleadas penetra los cafés y restaurantes adonde se eterniza una tarde entera

Los bendecidos habrán de escuchar por siglos esa señal graciosa que cubre el cielo albiceleste.

7 de julio / Brasil día a día / 9 de julio

7 thoughts on “8 de julio – Reacciones ante lo incomprensible y bosquejo poético

  1. Homero says:

    Se me hace mucho el 7 a 1. Más que merecidos para los alemanes. Pero sigo creyendo que no refleja el nivel real de Brasil. También sigo pensando que más que una explicación suficiente o única, el hecho real (la goliza) es inobjetable, habla de un Brasil que se desfondó.

  2. Gabriel Sosa says:

    El marcador no me sorprende para nada. Cuando cayó el primer gol alemán se percibió en el ambiente la goleada; al menos esa fue la sensación que experimenté. Recordé la eliminación del Barcelona en la Champions apenas el año pasado, en manos (o, de manera más precisa, en pies) del Bayern München. Los muniqués fueron letales, golearon 7-0 al Barcelona (marcador global). Hasta ahora, sólo conozco un equipo, o un país que es capaz de golear a equipos con historia, y son los alemanes. Me gusta que los teutones no se tientan el corazón a la hora de marcar el gol y que recurran a la sencillez del pase al mejor posicionado para garantizar la anotación. Ya nos merecíamos un juego como éste en el Mundial. Ahora, sólo espero que Argentina y Holanda hagan lo propio y ofrezcan un buen espectáculo hoy. Ojalá.

    1. Homero says:

      Tienes razón Juan Carlos, pasarán siglos y se recordarán cosas como la mordida del Suárez, la humillación al anfitrión por la solvencia alemana, la salida por la puerta trasera de España, el poco vistoso fútbol del torneo, el “no fue penal”…

  3. juan pablo zebadua says:

    Veamos. después de enfrentar a equipos “débiles”, que incluye Croacia, México, Chile, Colombia, que se espantaron solo con la playera y no supieron derrotar el pésimo juego de Brasil,el pedigrí germano sale a reclucir y pone en su lugar al futbol de Brasil de esta selección,. Ya se estaban tardando, neta

  4. armando says:

    El problema es nuestra escasa capacidad de vislumbrar el futuro, ¿te imaginas lo que hubiéramos ganado apostando mil pesos a que Alemania le trababa siete?

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