24 de junio / Brasil día a día / 26 de junio

Cinta-Brasil-2014

Por Homero Ávila Landa

13 de junio, 2014, 11:00 hrs.

La pantalla gigante de pésima resolución colocada de frente al sol en la céntrica y principal plaza pública de Xalapa, Veracruz, la Plaza Lerdo, está lista para ofrecer a la ciudadanía la transmisión del primer juego de la selección mexicana (o sea, la selección de la Federación Mexicana de Fútbol en dominio de Televisa y TV azteca, ah, y también de Mr. Slim) contra la de Camerún. A esa hora está concentrado un modesto conglomerado con pinta de colonos acarreados que ingenua e impulsivamente patrióticos se someten (y yo con ellos) al brillo enceguecedor de la pantalla, a los gritos de Martinoli y los apuntes del Dr. García, cuyos gritos dan la impresión de estar narrando ingeniosamente batallas épicas apenas arranca el juego con un México lanzado hacia la portería rival. El sol brillante y a plomo somete a esa afición que no por ello deja de pintarse los colores del lábaro patrio en los cachetes, como otros no dejan de golpear cubetas sin ton ni son, y sin más razón que hacer el ruido infernal a falta de vuvuzelas.

Los chiquillos, ya muy sudorosos por el rayo solar que nos abrasa desde el minuto uno del encuentro, se impacientan mientras sus padres intentan calmarlos dándoles a beber agua, o bien, cargándolos y sacudiéndolos para celebrar los primeros dos goles escamoteados a Dos Santos. Con el paso de los minutos la plaza se ha poblado notoriamente. Incluso ya es negocio para los vendedores ambulantes de cigarros y dulces. A un costado de la pantalla gigante (que no lo es tanto), cazadores de imágenes de la prensa local registran la alegría procurada por el gobierno y las empresas que llevaron la pantalla y el sonido a ese espacio simbólico del poder estatal que por lo regular es asiento de las protestas incesantes de diferente índole.

Al medio tiempo impera el empate a cero, aunque el Tri se ha mostrado más peligroso e incluso contundente; lo que esperanza en cierto modo a la audiencia. Para que no se disperse la afición, la estaciones de radio El Patrón 104.9 FM y Digital 95.5 Sensación FM inician una competencia a alto volumen. Primero que nada, dan las gracias al gobierno estatal y municipal por invitarlos a hacer parte de esta celebración del primer juego del Tri en Brasil 2014. ¿Qué sería de nosotros sin el tino gubernamental para colocar pantallas gigantes en la calle para ver el juego? ¿Y sin el poder mediático local para hacerlo realidad? Procurando que el público reunido no se disgregue, los gritones de ambas estaciones, mediante concursos, comienzan a regalar camisetas de la selección. Finalmente, terminarán organizando en la explanada de la plaza una cascarita desordenada y grotesca, pero eso sí, con la que los jugadores parecen muy comprometidos. Los reunidos se la están pasando chévere. Yo me voy a casa para ver el segundo tiempo solo y en estado nervioso. Quedan en la plaza quienes sí se tricoloran la cara, se ponen la verde, se refrescan con cerveza y apoyan con su aguante bajo el rudo sol.

Por la noche, se repite hasta el hartazgo el venturoso gol de Oribe Peralta. En los programas televisivos nacionales donde se revisan las jornadas mundialistas, los especialistas súper famosos contratados se ven en un atorón intercultural (que al paso de los días irá disminuyendo), pues las trampas a que son sometidos llegan al ridículo. Ahí está el portugués Luis Figo o el propio Javier Aguirre (que entiende de dobles sentidos y hasta se suelta uno que otro duelo) siendo albureados y llevados al terreno de la mexicanidad que no cesa de explotar imaginarios y prácticas machistas; y allí está el filósofo del fútbol y campeón del mundo Jorge Valdano respondiendo las preguntas estúpidas de Inés Gómez Montt sobre si ya está aprendiendo samba, aprovechando que está en Brasil, o debiendo esbozar una ¿opinión? sobre la calidad de la ¿serie? Caipirinha sunrise, actuada por Jorge Campos, Luis García y Christian Martinoli. “Patidifuso”, dijo Valdano que lo dejó esa serie, o lo que había visto, si es que algo ha visto en realidad… Debe de tratarse de chequezotes los recibidos por los comentaristas estrella, grandotes como para resanar su exposición a la “inteligencia” televisiva mexicana; así que, manque se vean en estos escollos vulgares, ha de valer la pena aguantar a las empresas televisoras.

17 de junio, 2014, 14:00 hrs.

Esta ocasión la pantalla gigante para el pueblo ha sido colocada en el parque Juárez, a un lado del palacio del gobierno del estado y frente al palacio municipal. Ahora hay una parte techada y sillas para quienes lleguen a tiempo. El Brasil-México, por la relevancia de nuestro rival y porque no hay más que buscar un buen resultado si se pretende avanzar, ha convocado de nuevo a un buen número de asistentes en el parque. Desde meses atrás, éste se perfiló como el juego más electrizante, ¡pues se trata de Brasil! Así es que mucho ruido, mucho ánimo, muchas porras que jamás llegarán a los oídos de los seleccionados, que ni es ésa la idea, claro, sino la de… ¿cuál será la idea de poner pantallas y transmitir la participación mexicana en el Mundial? ¿Cuál la de gritar el nombre del país mil veces? Quizá se trata de algo básico: la autoridad, buscando quedar bien, se pone con permisos y espacios, y los medios, la radio en este caso, se mocha con pantallas y equipo de sonido (¿o será una petición ciudadana?). Lo demás, la sana e insana alegría, la naturaleza desmadrosa y futbolera, más cuando juegan los verdes, ya está en el ADN mexicano. Así es que las pantallas sólo vienen a complementar, a hacer técnicamente posible el interés populista de quien ha decidido televisar en vía pública los juegos. Porras, nervios, gritos, fiesta, y empate a cero. Menos mal.

22 de junio, 2014, 15:00 hrs.

La selección nacional ha confirmado el buen nivel a lo largo de los tres partidos de la primera ronda. El triunfo sobre Croacia incluso ha orillado a creer que se puede progresar aún más en el mundial. Aunque ahora se viene el juego a muerte contra Holanda, lo hecho para llegar a enfrentarla ha sido más que positivo considerando que el Tri sufrió formidablemente para llegar a la competencia. Es de llamar la atención que su buen juego ha logrado sacar del pesimismo histórico a mucha afición mexicana. Si bien al medio tiempo del partido contra Croacia hubo quien revisitó esa sensación de que en fútbol no podemos o no sabemos ganar, que experimentó de nuevo el derrotismo que se anticipa a las posibilidades de triunfo cuando juega el Tricolor, el resultado final terminó por reencender el ánimo triunfal. Y es que a veces el humor patrio parece depender en demasía, e injustificadamente, de un juego de fútbol; en todo caso se ha tratado de una felicidad y una celebración momentánea, que no da sino para consumirse en horas. Ya la dura realidad, que se ejercita en su boxeo de sombra, volverá a la primera plana con toda su crudeza en cuestión de días. Por ahora, a falta de heroicidad, y a sobra de penurias, el mundial nos muestra un equipo bueno, inteligente, firme, bien trazado.

El primer tiempo transitó de modo denso; la falta de brillo se habría debido a que ambas escuadras se tomaron un tiempo para estudiarse una a la otra, y para calibrar fuerzas propias y ajenas. El segundo tiempo es otra cosa, felizmente se ha resuelto el crucigrama que abrió la puerta a los goles mexicanos; desde el minuto 72 todo ha sido gritos celebratorios debidos a Márquez, Guardado y el Chicharito. Esa alegría tuvo como condimento el show paralelo del entrenador nacional, quien en mi consideración se gradúa como gran estratega, esto es, como conocedor de ese su negocio que implica imponer un estilo o sistema de juego a su grupo, saber lo suficiente del rival como para identificar su amenaza y sus lados flacos, leer el trámite del juego para apuntalar la táctica sobre la marcha, y al cabo, para saber ganar en esta copa del mundo donde los rivales enfrentados por el Tri no han sido fáciles.

En la cima de la emoción goleadora que nos llevó a la siguiente ronda no estaba solo; las quinceañeras de casa mudaron su nerviosismo gritón en brincos y alegría, los chavos incrementaron su fiesta generacional aceitada con cervezas, la pareja de novios se electrizaron aún más; mientras que nosotros los adultos súperaficionados al futbol televisado nos desahogamos conforme sumaban goles los verdes; de pronto, sentí que el papel exitoso de la selección en el mundial me reintegraba algo que me debía por tantos años de sufrirla: si la revolución no me/nos hizo justicia, este triunfo futbolero cuando menos nos distrajo un buen rato…; pero incluso mi madre, a sus 80 años, aplaudía al final del juego, no sé si en un acto reflejo que copiaba nuestra euforia o porque aún le dice algo la palabra México que en la pantalla se anunciaba ganador por 3 goles a 1 sobre los croatas.

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6 thoughts on “25 de junio – De populismo futbolero en la capital jarocha y cosas más personales

  1. Homero Ávila Landa dice:

    La verdad, a veces he tenido síntomas de taquicardia. Hasta ahora he podido controlarlo, pero si como dice El Piojo se le ganará a Holanda, mi cardiólogo ya puede irse poniendo feliz porque ello le garantizará un extra.

  2. Gabriel Sosa dice:

    Una observación muy grata, me gustó mucho. Así vivimos los partidos como aficionados; y yo lo vivo también para distraerme un buen rato.

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