22 de junio / Brasil día a día / 24 de junio

Cinta-Brasil-2014

Por Juan Pablo Zebadúa

¿Qué tenemos que sobresaltar de México? Dos cosas: enjundia y orden.

Lo primero tiene que ver con que ninguno de los jugadores mexicanos tiene trayectoria en algún equipo importante del mundo. El Chicharito juega en el United pero está en la banca desde hace algún rato. Si nos atenemos a la lógica vista en el Mundial, todos los jugadores llegan muy cansados y muy desbalanceados desde el punto de vista físico. Ahí tenemos a Cristiano Ronaldo, a Modric, a De María y al mismo Messi; nadie está en su nivel adecuado para jugar una Copa del Mundo. Y es que nadie, en el sano juicio capitalista, le apuesta a ganar por la “camiseta nacional” porque de por medio están sus contratos millonarios que deben de cuidar para sus carreras profesionales.

Así, el Mundial se convierte ya no en un escaparate internacional donde se dirimen las fuerzas “nacionales” en turno. El color de los “países” (sí, con comillas y con todas las dudas posibles del término) nunca ha sido más dejado de lado, y jamás ha estado más marginado. ¿Qué tan portugués es Cristiano? No se sabe. ¿Se sentirá más cerca de su “patria” (por supuesto que siguen las comillas) que cualquier otro luso? Tampoco es certeza. Con las ingentes ganancias monetarias que genera su figura ni necesita país… ¿O sí?

México, en cambio, no tiene nada que perder. Nunca lo ha tenido. Por eso su primera ronda siempre es así, cadenciosa, desesperante, pero siempre con las ganas de quién sabe qué. Nunca ha merecido nada, pero está aquí para comprobarlo. Y no por eso demerito el triunfo de México contra Croacia, al contrario, tiene un sabor difícil, más cercano a una tendencia que la selección no escatima y que no amerita más que enjundia, fuerza y ganas (sobre todo ganas) de triunfo.

Ningún jugador tiene que cuidar algún contrato exclusivo en algún club internacional; ninguno llega tan cansado como los jugadores que compiten en Europa. Por eso salen como demonios. Salen a jugar por su “patria” (¿o es “matria”, para estar más a tono de la idiosincrasia mexicana?), por su tierra patriotera llena de jugosos sueldos por los que no tienen que salir a jugar a ningún sitio. Por eso salen a jugar. Nomás a eso. No importa si se hace bien, mal o regular. La cosa es jugar, como quien tiene la suspicacia de barrio y el desenfado de cualquier gañán que chuta un balón.

Hombre por hombre, Croacia es mejor que México. Pero en conjunto y, sobre todo, por las ganas de echar por la borda todo el resto físico que queda, da frente a un cuadro balcánico que, ante las inclemencias del clima, poco a poco se fue quedando sin aire y sin idea, México superó poco a poco a una media de miedo que bien mete la pata pero que se queda sin fuelle a la hora de encarar la portería rival.

La otra cosa que sobresale es el orden. El Piojo, insisto, nunca ha sido un buen estratega. No sabe mucho de fútbol, pero lo que le dice a los jugadores en el vestidor raya en lo que Alejandro Magno arengaba a los macedonios antes de cada batalla. Jugar o morir, es la consigna. Y lo hace bien. Su planteamiento “táctico” se reduce a hacer un par de cambios en el segundo tiempo, pero más que nada, lo que se pondera es su esquema de orden. Por eso ningún jugador sobresale más que nadie, porque todos juegan en colectivo, en el orden generado desde el mismo pensamiento de alguien que, como entrenador, nunca ha tenido roce internacional, pero sí conciencia de barrio. Sí, de barrio bravo y peleonero.

Solamente el veterano Rafa Márquez tiene el atino de ser quien guarda las formas para que el guión no se salga de control. Magistralmente, tiene el control de la cancha como si fuese el mariscal por quien las órdenes no se discuten y sí se emplean para generar no un fútbol vistoso, sino un parado casi conservador que diezma cualquier eventualidad enemiga. Croacia lo intentó, pero se cansó. Y en vez de que México empleara su consabida prosapia de echarse para atrás, las huestes del Piojo adelantaron filas y así propinaron un estruendoso triunfo ante un cuadro duro, reacio a cualquier virtuosismo futbolero, como lo fueron los croatas.

¿Hablamos de evolución del fútbol mexicano? Creo que no. Aunque pasan a la siguiente ronda con dos sendos triunfos, si le ponemos un poco de inteligencia y elementos de bien fundada estrategia futbolística, creo que México podría estar en el nivel que debemos querer. Mientras –sin ánimo de desatinar las encomiables muestras coraje y valor demostrado ante adversarios que antes podrían haber derrotado a la selección–, aún falta parta dar el Gran Salto.

Porque de eso se trata: de que el Mundial sirva para que, de una vez por todas, el síndrome de “ratones” quede para la posteridad, aunque para ello deba de corregirse desde las raíces del fútbol mexicano (léase los que no juegan y usan traje y corbata). ¿Y porque no?, también de la inefable marca televisiva del “sí se puede” que el Piojo desdeñó desde su propia, malcriada y proletaria forma de ser. Porque, señores y señoras, en el fútbol también se vale soñar, carajo.

22 de junio / Brasil día a día / 24 de junio

4 thoughts on “23 de junio – En el fútbol también se vale soñar, carajo

  1. Homero Ávila Landa says:

    Para mi El Piojo sí es buen estratega. No creo que el futbol sea sólo de echarle ganas; así, un entrenador o director técnico, no sólo es un animador es mucho más que eso (de hecho, los de pantalón largo de la selección han logrado establecerse como círculo virtuoso en este mundial)… Y creo que el Tri está jugando muy bien; aunque no sé para qué le alcance. Supongo que algunas potencias sobrevivientes (Brasil, Argentina, Alemania) incrementarán su nivel de juego y serán cada vez más peligrosas. Siguen siendo candidatas al título.

    En el caso de los nuestros, veo muy balanceado el nivel de cada jugador. Y sobresaliente el trabajo de Héctor Herrera, El Gallito Vázquez y Guardado. Muy cercano a ellos me parece Rafael Márquez y luego los demás. De Layún y de Dos Santos sí esperaría le subieran a su calidad dentro del campo. Holanda será muy exigente y se requiere que quienes están jugando muy bien lo continúen haciendo, y quienes aún pueden dar más, que lo den ya.

  2. juan pablo zebadua says:

    Efigencio: Creo, para mí, que es muy muy importante. nadie juega para su país, sino para sus contratos. He ahí una gran diferencia de como se “rajan” en el campo algunos equipos que-no-tienen-grandes-figuras como México, Costa Rica, Chile, Colombia. Y ademas juegan “en casa”: o sea, con sol abrasador, porras en castellano, fiesta latina, etc. Imagínate como se sentirán en 4 años estos mismos equipos en ¡¡ Rusia ¡¡

  3. Efigenio Bacardi says:

    Siempre he pensado también que lo fuerte del fútbol mexicano era su trabajo en equipo. Tal vez el querer dar el paso del equipo a la exaltación de las figuras ocasionó los tropiezos en la fase eliminatoria. Como sea, creo que este mundial nos está haciendo más evidente que no pueden sostenerse las figuras y no sólo para el caso de México, pero también nos cuestiona “el amor por la camiseta”. Un tema que, como bien mencionas, no deja de ser importante discutirlo.
    Saludos

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