El Barcelona pone a mi corazón contento

Entrevista a la señora Isabel Guarim de Suram
Por Rosario Hernández

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Doña Isabel habita, desde hace 27 años, Fray Bartolomé de Las Casas, Alta Verapaz, Guatemala. La primera vez que me percaté de que le gustaba el fútbol fue el 27 de septiembre de 2016, durante una transmisión de la Champions League en que el Borussia Dortmund enfrentaba al Real Madrid. Emocionada, en un sillón de la vivienda de su hija, observaba detenidamente el encuentro y, en ocasiones, festejaba de manera repentina cuando el Dortmund hacía buenas jugadas y anotaba goles. Le pregunté si apoyaba a ese equipo, lo que negó con su cabeza. Doña Isabel no habla español, pero lo entiende. Me sonrío y siguió con atención el partido.

Una de sus hijas, Mirna, me dijo que doña Isabel disfrutaba los partidos del Real Madrid porque le gusta verlo perder, ya que su equipo favorito es el FC Barcelona.

Unos días después platiqué con Aníbal, hijo de doña Isabel. Le comenté que estaba muy impresionada de que a su madre le apasionaba el fútbol; él me dijo que ella tiene mucho tiempo apoyando al Barcelona, y que incluso él le mandó a hacer un huipil con los colores y escudo del Barcelona. El huipil es una blusa-camisola que forma parte de la vestimenta cotidiana de algunos grupos étnicos. En Guatemala llaman a estos trajes “cortes”, y se componen principalmente de una falda amplia y el huipil. Aníbal me dijo que le iba a decir a su mamá que me mostrara su huipil al día siguiente, y así fue como entablé contacto con una de las más grandes fans de este equipo.

Cuando platiqué con Doña Isabel, ella se comunicó conmigo en q ‘eqchi’, un idioma maya de los muchos que existen en Guatemala. Su hija, Mirna, fungió como puente de comunicación al traducir mis preguntas y las respuestas de su madre.

Doña Isabel me contó que ella antes no entendía las reglas del fútbol, observaba que a sus hijos les gustaba mucho verlo por televisión y jugarlo; pero ella no entendía, no sabía diferenciar ni la dirección hacia la que debían dirigirse los goles de cada equipo. Hasta que, en una ocasión, cuando estaba jugando Guatemala contra Costa Rica, uno de sus hijos le explicó las reglas y le enseñó a distinguir hacia dónde tenían que meter goles los jugadores guatemaltecos y los del equipo contrario. Desde ese día le gustó. Se emocionó cuando sus compatriotas anotaron y salieron victoriosos

Doña Isabel confiesa que, a pesar de que al principio no entendía absolutamente nada sobre fútbol, con la explicación que le dieron una sola vez se le prendió el foco y continuó su afición por este deporte. Emocionada me platica que después comenzó a ver el fútbol en otros torneos; en particular le interesó la liga española y le gustó mucho cómo tocaban el balón en el campo los jugadores del Barcelona. Llamó su atención el estilo de juego que ella misma describe como una organización de pases en forma triangular. Se trata de que un jugador le pase el balón a otro y luego ése otra vez lo pasa a otro, mientras avanzan en conjunto sobre el campo de juego, hasta que de los toques que van haciendo los jugadores, arman las jugadas que muchas veces terminan en gol.

Entre los jugadores del Barcelona, doña Isabel admira principalmente a Messi, Xavi e Iniesta. Messi porque es la estrella del equipo, y Xavi porque es buen corredor. Ha visto que él se encarga de organiza muchas jugadas. En el caso de Iniesta, doña Isabel dice que lo admira en particular porque ha logrado hacer cosas impresionantes, ella tiene muy presente un juego de la Champions en 2009 que enfrentaba al Barcelona contra el Chelsea por el pase a la final. Doña Isabel narra que durante gran parte del juego iba perdiendo el Barcelona porque le anotaron en los primeros minutos, y el Barcelona, por más intentos, no anotaba. Fue un partido emocionante, pero llegaron al final de los 90 minutos y seguían perdiendo. El árbitro señaló tiempo extra y, en los últimos segundos de ese tiempo de reposición, Iniesta se lució con un maravilloso gol que condujo al equipo a un juego más en el torneo que terminaría por ganar.

Doña Isabel comparte la afición por este deporte con sus hijos, hijas, nietos y nietas. A todos los miembros de su familia les gusta el fútbol. Especialmente con su hijo Rubén disfruta cada uno de los partidos del Barcelona. A veces, cuando juega su equipo, agarra su plato de comida, se sienta frente al televisor y no se mueve hasta que finaliza el partido para no perderse ningún detalle. Luego comenta las jugadas y los goles con sus familiares. Ha llegado a tener debates intensos con algunos de sus hijos que no siguieron su ejemplo y apoyan al Real Madrid. Ella dice de broma que no sabe de dónde sacaron tan malos gustos.

La historia de su huipil del Barcelona se remonta al año de 2010 durante el mundial de fútbol en Sudáfrica. Debido a que la mayoría de los jugadores del Barcelona jugaban en la selección española, doña Isabel decidió apoyar a ese país; su hijo Aníbal, al notar que ella se entusiasmaba mucho cuando veía a las estrellas del Barcelona, decidió buscar a una señora que pudiera tejer a mano en telar un huipil con los colores rojo y azul rey. Luego consiguió un escudo del Barcelona y se lo bordaron a la prenda. Ese año España quedó campeona del mundo y doña Isabel lució muy orgullosa su huipil. Doña Isabel dice que varios muchachos que son sus vecinos la han visto portar su huipil y le dicen que la respetan y admiran mucho porque apoya a ese gran equipo que es el Barcelona, y que les gusta mucho el huipil blaugrana.

Doña Isabel dice que el equipo que menos le gusta es el Real Madrid porque son muy creídos y porque es el principal rival de su equipo. También dice que es curioso que algunos de sus hijos sean aficionados madridistas. Ella no sabe por qué tendrán esos gustos, pero estas diferencias le permiten comentar los partidos, debatir y contraponer sus opiniones. A veces bromea con ellos y siempre sacan a colación los defectos de cada equipo y los logros que cada uno de ellos ha alcanzado. Doña Isabel dice que cuando alguien cuestiona la grandeza de su equipo, ella siempre les recuerda que el Barcelona ha ganado tres copas en un mismo año y que eso es algo muy difícil de alcanzar.

Es tanta la identificación y el amor de doña Isabel para con el club catalán que, cuando ve partidos en los que su equipo pierde, se enoja y a veces su coraje alcanza a su hijo Elí, que es fan del Real Madrid y la provoca haciendo comentarios de burla contra el Barcelona, sobre todo cuando se enfrentan estos dos equipos. Si le va muy mal a su equipo, doña Isabel se pone triste y esa tristeza le dura varios días.

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Lo que reflexioné de la plática que tuve con doña Isabel es que las emociones provocadas por el fútbol y la identificación que tienen los aficionados con sus equipos no se diferencian por la identidad étnica, ni la clase social. Pienso que lo mismo que siente doña Isabel desde su asiento frente al televisor es similar a lo que experimenta un acaudalado empresario en el palco del Camp Nou.

Doña Isabel porta su huipil del Barcelona como una prenda de incalculable valor. No veo ninguna diferencia con los aficionados que portan orgullosamente casacas que costaron miles de pesos con la marca oficial. Pienso en las creativas estrategias que las personas crean para vestir los colores de su equipo y mostrar su identificación y amor por un equipo en particular.

Conocer y platicar con doña Isabel también me hizo pensar sobre cuestiones de género y edad. Para ella no existen limitaciones. No sigue los roles y prejuicios de género que establecen que las mujeres no entienden de fútbol, ni las típicas ideas sobre la feminidad que excluyen a todas aquellas mujeres que disfrutan o practican un deporte que tradicionalmente se ha relacionado primordialmente con hombres. Al contrario, doña Isabel sólo necesitó de alguien que le explicara: su hijo, a quien tampoco le importaron esos prejuicios. Desde entonces ella orgullosamente se asume como aficionada del Barcelona y es prolífica en sus descripciones sobre las estrategias de juego y otras experiencias que tiene sobre distintos partidos del Barcelona.

Lo que observé es que doña Isabel es una orgullosa seguidora del fútbol, y asumo que ha inspirado a otras mujeres entre las que se encuentran sus propias hijas. Mirna, que hizo el favor de traducir las palabras de doña Isabel, me confianza que es fan del Real Madrid y también me contó su experiencia como seguidora madridista, pero ésa será otra historia que contaré en una próxima entrega.

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