Compasión por el chico danés

Por Raciel D. Martínez Gómez

El nombre de Lars Elstrup no dice absolutamente nada.

Tampoco sabe nadie dónde está la ciudad de Randers -la pista es Dinamarca.

Sin embargo Elstrup perteneció al Tomate mecánico, como le tildan a la selección de fútbol danesa que ganó sorpresivamente la Eurocopa de 1992. Fue sorpresa, primero, porque le ganó a una siempre poderosa Alemania por 2-0; pero, asimismo, fue sorpresa porque Dinamarca no había clasificado a la Euro a celebrarse en Suecia: sino es que por la guerra de los Balcanes, no asistiría Yugoslavia, y la plaza queda vacante para que subiera la pandilla de Olsen.

Elstrup se coronó, contribuyó en la semifinal con un penalti contra una Holanda que todavía tenía a Marco van Basten y Ruud Gullit. Jugó, por cierto, en el Feyenoord holandés y participó con algo de éxito en el modesto equipo inglés Luton Town FC.

Pues bien, ahora se hizo famoso porque a sus 53 años el ex fubolista saltó desnudo, como buen streaker, durante el encuentro entre el FC Randers y el Silkeborg IF, de la liga danesa. Lars realizó el pino y terminó haciendo yoga a la mitad de la cancha. La vigilancia del estadio se lo llevó de medio palomita a este streaker que, si al principio provocó hilaridad, luego causó molestia con su impertinencia.

El ex futbolista, a pesar de sus desplantes, es muy querido en la ciudad donde debutó. Se le considera un héroe porque ganó una Eurocopa entrando por la puerta trasera y cuando todo mundo decía que Dinamarca sería relleno y, por lo tanto, un flan para sus rivales.

La situación podría parecer divertida, liberal en el más amplio sentido del término, pero se transforma en embarazosa y luego en penosa cuando revisa uno los antecedentes de Elstrup que, incluso, despierta compasión.

Resulta que Elstrup es uno de los tantos seres humanos que caen en desgracia mental. Sólo que la notoriedad de su mal psicológico es porque fue futbolista famoso. Se dice que luego de su retiro se unió a una secta y fue expulsado. Lars se ha convertido en un vagabundo que deambula en las calles, muchas veces desnudo, casi siempre descalzo; con una actitud retadora, agresiva inclusive, en graves estados de depresión que lo han orillado a tentativas de suicidio, según reportan los periódicos europeos.

La noticia es demoledora porque muestra una vez más la relatividad del éxito en esta cultura de masas y del espectáculo.

Y es que cada día es más frecuente hallar estos casos en que los futbolistas se derrapan en situaciones extremas y desembocan en la miseria absoluta.

Recientemente se dio a conocer que el defensa alemán Andreas Brehme, adicto al juego, está en la bancarrota y que sólo le ofrecieron un empleo para limpiar inodoros.

No hace mucho, en julio de este mismo año, se publicaron en el diario inglés The Sun unas fotografías deprimentes del ex futbolista Paul Gascoigne, desnudo, sin zapatos, con una bata, decrépito, bajando de un taxi sin soltar el cigarrillo de la boca. La imagen, en efecto, es a toda luz humillante para uno de los símbolos de la selección inglesa de fútbol.

Recordemos que –desde los desmanes del irlandés George Best y las crisis del propio Diego Maradona hasta las adicciones del brasileño Adriano– los futbolistas tienen que soportar una serie de presiones por ser ellos mismos el centro de un negocio con tremendas aristas mercadológicas.

Así, en este contexto, aparece Elstrup con un happening que altera el orden. Y no se trata de un streaker cualquiera que intenta llamar la atención de forma festiva. Su irrupción desnudo por una cancha de fútbol despierta risas, pero luego da compasión por esta triste figura que por algo está enojada contra el mundo.

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2 thoughts on “Compasión por el chico danés

  1. Mi vida dice:

    Me da la impresión que solo así lograron hacer lo que querían, demostrar su enojo… quizá la culpa los ha deprimido y les ha hecho pensar que están mal. Por qué tener que perder contacto con la “realidad” para ser libres!!… A esas mentes les faltó plasticidad. (Opino)

  2. Juan Pablo Zebadúa Carbonell dice:

    Dramática historia, por no decir increíble. ¿Será una cuestión de ser prisionero de la fama y de los mercados? O de apropia gloria de estos master y grandes jugadores?

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