Espejismos y la otra Tabla

Por Alfio S. Saitta

Como si se tratara de un gran espejo, el fútbol moderno es capaz de mostrarnos ángulos y perspectivas deportivas, culturales y económicas sobre nuestro cuerpo social, que nos resultarían poco accesible de otras maneras. Es posible ver todo tipo de reflejo a través de este fútbol híper-profesionalizado, fantásticamente desigual y cada día más caracterizado por un increíble entretejido internacional. Dependiendo de dónde y cómo lo miremos, vemos reflejos que nos invitan a creer que, más allá de desigualdades abismales, todo es posible. Nos permitimos, por ejemplo, destacar el inesperado campeonato del Leicester como una epopeya épica moderna. Nos encanta que uno de los “chicos” le haya proporcionado un golpe de mesa a los “grandes”, y lo celebramos como algo propio.

“Un ejemplo de vida” dicen algunos. Otros tiran un “inspiracional” por ahí, y hablan de “superación” por allá. Nos enamoran esos ángulos y optamos por no mirar lo que desde otra posición quizá nos llevaría directamente a cuestionar el origen de la epopeya: ¿Por qué es que habría que celebrar el campeonato del Leicester como algo fuera de lo común? ¿Acaso no se supone que la base de una competencia como la Premier es que todos deberían, a priori, tener las mismas oportunidades? Camino a una celebración del espíritu “superador,” estas preguntas quedan fuera de circulación casi por necesidad, mientras obviamos cualquier posible crítica a la base estructural de una competencia imposiblemente desigual y que sólo es capaz de producir un Leicester (o un Blackburn Rovers) una vez cada treinta años.

En contraste a lo espectacularmente irrepetible de la proeza Leicesteriana, el Atlético de Madrid viene prometiendo consistencia y regularidad. Si lo del Leicester es irreproducible, lo del Atleti es la posibilidad de una épica repetible, sostenida y hasta con aroma a una permanencia impensada hace pocos años. “[S]e acabó el bi-partidismo en España,” declara de manera definitiva Juan Pablo Zebadúa Carbonell, y explica que la “Gran hazaña del Cholo Simeone” tiene un origen claro: “El Atleti es en España el signo cabal de que no todo tiene que ver con dinero, sino también (oh, sorpresa) con pasión.” Este análisis acierta en los elementos más comúnmente movilizados, tanto por fieles como por el mismo Simeone, para explicar cada “hazaña” rojiblanca. Con Simeone como auto-propagandista sine qua non, el salto cualitativo que ha sabido dar el Atlético de Madrid desde su tan deseado retorno se explica una y otra vez desde la propia Santísima Trinidad Cholista: épica, pasión, y presupuesto.

El dinero sí importa, pero sólo sirve para poner la épica en escala presupuestaria. Simeone se ha cansado de hablar de los presupuestos de los dos gigantes, y ha utilizado la triangulación que facilita la Santísima Trinidad para hacer uso una narrativa que le cae a la perfección a un gran auto-promotor. Pero, por más que Simeone nos asegure que “el corazón iguala el presupuesto”, los números ayudan a poner las cosas en su lugar. Inspirados por su gran líder, el Atlético pondrá mucho corazón -y ni hablar de cuchillo entre los dientes-; pero, en cuatro de las cinco temporadas con Simeone al mando, el equipo ha terminado básicamente equiparando su posición en la tabla de La Liga con la correspondiente posición en la otra tabla, la de los presupuestos:

Temporada Puesto en tabla presupuestaria Puesto en La Liga
2011-2012* 4to 5to
2012-2013 3ro 3ro
2013-2014 3ro 1ro
2014-2015 3ro 3ro
2015-2016 3ro 3ro

* Simeone asumió tras la destitución de Gregorio Manzano en diciembre de 2011, antes de la Jornada 18 de esa Liga.

La única excepción es la temporada 2013-2014, en que el Atlético terminó por encima de la línea presupuestaria y logró el campeonato. Sin ánimo de minimizar lo simbólico que fue haber logrado esa Liga después de casi veinte años de no hacerlo, los números son consistentes y sugieren que, por más que el corazón iguale el presupuesto, el bipartidismo sigue tan vivo como cuando el Valencia ocupó la tercera plaza presupuestaria de La Liga y pudo meter un par de campeonatos.

Reconociendo el protagonismo ganado por dos finales de Champions -se equivoca feo Simeone al decir que las finales sin título son “fracasos”-, está claro que los rojiblancos han sabido cerrar distancias ante el eje Culé-Madrilista (o Madrilista-Culé). Ahora, por más que busquemos desde todos los ángulos posibles, por más que subrayemos toda la pasión, que repasemos los “valores que hacen creer”, y todo lo demás que se produce en torno a la Santísima Trinidad Cholista, tenemos que volver a la otra tabla -la de los presupuestos- para empezar a analizar y medir epopeyas y hazañas.

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2 thoughts on “Espejismos y la otra Tabla

  1. Ángel dice:

    Completamente de acuerdo. El tercer presupuesto le hace en términos generales estar en la tercera posición. Llegar a dos finales de champions supera su “presupuesto” y no es cosa menor

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