De la cancha y el sagrado arbitraje

Texto: Víctor Peña Flores
Fotografía: Alonso Vargas

Todo empezó como un reto. Corría el año el año 2010, necesitaba hacer mi servicio social en la Universidad Autónoma de Chiapas y no encontraba un lugar que me agradara. Cuando nos llevaron a ese salón de usos múltiples para que decidiéramos dónde podríamos realizarlo, sentado desde la butaca escuché como pasaban los nombres y cómo cada uno de mis compañeros iba acomodándose en las dependencias que mencionaban.

De repente escuché que decían “Coordinación de Deportes de la Facultad de Humanidades”.  De inmediato levanté la mano. En ese momento se me vino a la mente un cúmulo de imágenes que reforzaron mi decisión. Esas imágenes eran de la encargada de la Coordinación gritando con gran fuerza a sus jugadores, de una manera que yo encontraba molesta. Me dije: “estaré con ella haciendo mi servicio para ver quién puede más: ella o yo”.

Así es cómo empezó todo. Ese día, sin saberlo, conocí a uno de los amores de mi vida, “El sagrado arbitraje”. Sin ton ni son me adentré a este magnífico mundo que me ha dado tantas satisfacciones y alegrías, tristezas y uno que otro problema. Pero, a pesar de todo eso, días con día me he mantenido en la lucha por ser uno de los menos malos.

La cancha de la Facultad de Humanidades de la UNACH fue testigua de mis inicios en el mundo de los “nazarenos”, y de la evolución y aprendizaje que fui y sigo adquiriendo a través de los días en mi desarrollo arbitral. En esa cancha de 30 por 12 hice mis pininos para después dar un gran salto al fútbol rápido o bardas.

En el fútbol rápido es donde más he laborado, siendo la cancha de la Herradura la que por más de dos años vio mi desarrollo en este mundo del arbitraje. Allí, por primera vez tuve la oportunidad de acudir a un curso de arbitraje, impartido por Luis Carlos Velázquez, quien en mayo de 2011 nos dio una clínica arbitral que fortaleció mi trabajo en el medio.

En diciembre de ese mismo año tuve la oportunidad de participar en la copa Freedoom, como tercer árbitro, y ser testigo del inicio del sector profesional tanto del arbitraje como de equipos en el estado.

Para 2012 asistí a mi primera convención de árbitros, organizada por la Federación Mexicana de Fútbol Rápido (hoy Federación Mexicana de Fut 7 y Rápido) que se realizó en la ciudad de Oaxtepec, Morelos. En dicho evento conocí a diversos compañeros del gremio, con quienes compartí experiencias en el trabajo y de quienes aprendí un sinnúmero de situaciones que me han ayudado en el diario vivir arbitral.

Seguí arbitrando hasta la mitad de ese mismo año con nuevos bríos y de mejor manera, pues lo aprendido en la convención me fue de gran ayuda, y pude llevar estos conocimientos a  mi trabajo en la cancha. El segundo semestre de 2012 fue un año de grandes cambios en mi vida, y me retiré del arbitraje por un lapso de 3 meses.

Me fui a Tonalá, donde poco a poco retomé el gusto por el arbitraje y me mantuve activo. Para enero de 2013 regresé a Tuxtla Gutiérrez y empecé a picar piedra de nueva cuenta y a arbitrar en una empresa llamada Seven Fútbol de Altura. Seguí desarrollándome como árbitro, pero ahora de fútbol 7.

A la par de mi desarrollo en Seven,tuve la oportunidad de trabajar en una Universiadad Regional, en su modalidad de Fútbol bardas y, aunado a esta participación, recibí la invitación de Enrique Burguete Ríos para incorporarme de manera interina en la liga de fut rápido municipal. Con el cuerpo arbitral de la liga Municipal hicimos un gran equipo que nos valió ser contratados para nuestra segunda Universidad en fila.

El año 2014 fue un año de grandes logros. Todo lo aprendido en Seven y en la liga de fútbol siete sirvió para emigrar a otra liga de fútbol en que los beneficios de tanto trabajo se veían reflejados con une mejor sueldo y un horario laboral más generoso. Además, se me presentó la oportunidad de apoyar a un amigo en la creación de su liga: él se encargaba de la parte administrativa y yo de la cuestión arbitral. Después de un tiempo las oportunidades de crecimiento seguían llegando y tuve que dejar este proyecto en manos de personas de entera confianza.

A principios de 2015 me incorporé a Seven Stars y creé un lazo afectivo con el encargado de los torneos de este lugar, quien me dio la oportunidad de crear mi propia liga de fut 7, llamada Hágala en 7. Las cuestiones económicas hicieron que se buscaran nuevos horizontes y llevé esa liga a las canchas de fútbol infantil del Parque Recreativo Caña Hueca, en julio del mismo año. Desde entonces la liga sigue desarrollándose en este recinto deportivo.

Desde el primer día que me puse el primer uniforme de árbitro hasta la actualidad, cada que me toca arbitrar llego al terreno de juego con la misma alegría y responsabilidad, ya que se ha convertido en una forma de vida para mí y es la única manera que conozco para estar cerca del fútbol…

La monedad está en el are…

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