Del fútbol en una tarde habanera

Por Arturo Montoya

Cuentan, en los anecdotarios elaborados con esmero a partir de memoriosos recortes de notas de prensa, que el fútbol llegó a Cuba sin prisa, respirando la cadencia que habita sus contornos abiertos al mar. La mayor de las Antillas, dotada de la posición privilegiada que le permite ser puente entre dos continentes, recibió desde la Colonia toda clase de flujos: gentes, especias, mundos; con los que conformó una habitación de exuberancia y tránsito.

Con este antecedente, el dato de que el primer partido oficial en la isla enfrentó a dos equipos con jugadores de procedencia antagónica, dada la historia comercial que pobló de piratas y corsarios el Mar Caribe, resulta el aderezo esperado sobre la base de moros y cristianos que signan la hospitalidad criolla.

El partido de apertura simbólica a la historia del fútbol cubano se celebró por la tarde del 11 de diciembre de 1911, en el Campo Palatino de la Barriada del Cerro. El Sport Club Hatuey, formado por cubanos y españoles en 1907, cuyo nombre memora a un cacique taíno que murió en la hoguera por su resistencia al dominio español, jugó contra el Rovers Athletic Club, fundado en 1909 por ingleses, irlandeses, escoceses y galeses. El resultado del encuentro fue la victoria del conjunto de británico por cero a uno, con anotación del capitán Jack Orr, a quien bien podemos imaginar como hábil bucanero poniendo a prueba, con el rugido de su nombre y la fuerza de sus remates, a la Fortaleza de San Carlos de la Cabaña, muy a pesar de los cañones fundidos en Barcelona que resguardan sus murallas.

A contrapelo de la gloria que el deporte cubano ha cultivado con base en la disciplina, heredada de la revolución y del relato común forjado en conjunto al campo socialista (como ellos llaman a la comunidad tejida con la ya desaparecida URSSS), aquel primer partido reconocido con unanimidad ha teñido su fútbol con resultados lejanos a las ambiciones de un pueblo amante de las narraciones de libertad y la celebración. Añejos son ya el oro obtenido por su selección en los juegos centroamericanos de 1930 y su presencia en el mundial de Francia de 1938; pero la pasión —esa hoguera encendida que llevó a los comerciantes habaneros a colocar fuera de sus negocios letreros con la tajante frase “Se prohíbe hablar de fútbol”, con tal de no propiciar cabildeos que entorpecieran los acuerdos de ventas y precios sobre el tabaco y el ron— mantiene sus bríos.

Mi encuentro con el fútbol en la Habana durante mi primera noche de estancia en Cuba, resultado de una deriva de afectos y búsquedas, azar de consecuencias gustosas que me extraviaron en la zona vieja de la ciudad, se sobreimprime con el gozo que imagino en aquellos jugadores de principios del siglo XX. Después de tomar un par de guaguas, desorientado tanto por la magnitud atemporal de la antigua Habana como por la oscuridad de sus calles, me encontré cerca de la Estación Central de Ferrocarriles, junto a los restos de una iglesia. Ahí, titubeando, pasé a una pequeña tienda por cigarros y una botella de agua (esa agua mineral que dan de tomar a los extranjeros y que según cuentan los locales, los mexicanos suelen traer en la mano a todas horas).

Tras una fallida búsqueda por fósforos, con el deseo intacto de inhalar un poco del sabor a tabaco de esa noche tropical, llegué a unos portales donde seis muchachos sostenían un encuentro de fútbol con una pelota pelada por la humedad y la fricción oceánica. Entre dos basureros tenidos por infranqueables porterías vi, bajo ese cielo oscuro con titilantes estrellas revolucionarias, al Hatuey derrotando a un equipo de marineros tres siglos antes, para gloria del Castillo de los Tres Reyes Magos del Morro, resistiendo el intento inglés por tomar la Habana a puro fútbol. La cerveza oscura que bebí más tarde por el malecón completó el sabor de esas victorias imaginarias.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s