¿A qué le tiras, mexicano, al jugar la Copa América?

Por Ángel Cabrera Baz

La actual Copa América presenta grandísimos jugadores que aspiran a conformar verdaderos equipos para ser protagonistas Podemos agruparlos en:

Candidatos: Argentina con Messi en estado de gracia, Teves con un hambre resurgida, el Kun como máximo goleador de la Premier League, Macherano que sigue siendo el jefe, Otamendi convertido en un central como los que solía tener antaño y el Tata quien parece entender mejor a este grupo que sus más recientes antecesores; Colombia con James recuperado y exultante, Bacca que sigue pescando goles, Cuadrado y Falcao que buscan resurgir y Pékerman como guía maestra de todos ellos; Brasil, quizá con más interrogantes que certezas, pero todavía le alcanzan los Neymar, Oscar, Alves para soñar, aunque un peldaño por debajo de los dos anteriores, con y a pesar de Dunga; Chile, en la misma posición que Brasil porque a pesar de su localía y jugadores como Alexis, Vidal, Bravo todavía necesita romper con su historia.

Animadores: Uruguay, vive un momento de recambio y echará de menos a Luís Suárez; Ecuador, amenaza latente de protagonismo pero que todavía no le alcanza para estar en alturas más grandes.

Participantes: Paraguay, su recambio parece tardar más de lo esperado; Venezuela, amenazaba con brincar hacia los animadores, pero no lo ha podido hacer; Bolivia, desde las glorias del Platini Sánchez y el diablo Echeverry no vuelve a escena; Perú, los setentas hace mucho tiempo que pasaron y su protagonismo no ha renacido; Jamaica, lo suyo, lo suyo, es más el reggae, la velocidad, que el fútbol.

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En todo este mapa descriptivo, ¿dónde ubicamos a México?

Creo que por el nivel de nuestra liga –que rayó por debajo de lo mediocre en su torneo más reciente– y jugadores, aunado al desdén deportivo por este torneo, cuando en ese plano puede dejar más enseñanzas que la Copa de Oro, con todo y su posibilidad –distante aún– de estar en la Copa Confederaciones, aspiramos al despunte y escaparate de algún jugador, a la gesta heroica muy, muy, muy distante de la conformación de un grupo humano que se sublime ante la adversidad y poca carga mediática. Pero más allá de lo que podría pasar, porque en el deporte como en la vida siempre hay lugar para lo imposible, le tiramos –entiéndase como para lo que se está trabajando– a ser comparsa en este torneo que la mayoría de las selecciones se ha tomado en serio, a participar y seguir sumidos en lo que algún día Cesar Luís Menotti llamo “ese cuarto casillero maldito”.

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