(Casi) todo lo que tienes que saber sobre Canadá 2015

Por Juan Carlos Cabrera Pons

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Decía Mallarmé (estoy casi seguro de que él lo decía) o alguien muy cercano a Mallarmé (maestro suyo, discípulo imprevisto, admirador secreto, parafraseador de máximas futboleras) que la poesía ocurre en el silencio previo al lenguaje. No sé cuánto sabía Mallarmé sobre poesía, pero de algo estoy muy seguro: sabía mucho de fútbol.

Es una frase ya gastada, si bien con su dejo de certeza, que el fútbol es un lenguaje común a todas las personas. Gastada porque se ha dicho de tanto ya (las matemáticas, el amor, el arte occidental) que de tan hartos de escucharla hemos comenzado a cuestionarnos si hay tal universalismo (por bonachón que pueda proponerse). Certera, sí, en lo que tiene que ver con que sus múltiples facetas parecieran formas dialectales: los sociolectos que van del balón certificado a la botella vacía de refresco que patean las piernas juveniles en la acera, por ejemplo.

Quizá podríamos pensar con Mallarmé que el fútbol, en lo que tiene de democrático se parece, más que a un sistema lingüístico, al silencio compartido antes de emitir un fonema particular de una lengua determinada. Podríamos pensarlo, sí, pero el Mundial volvería cada cuatro años (más o menos) a demostrarnos lo contrario, a levantar con más potencia las fronteras (esos dolorosos tajos que imponemos a la tierra unánime) y a hacer resurgir de entre el cerco de los dientes de tantos (y cada vez más tantos) los mismos (y cada vez más) insultantes estereotipos.

Japon 2011

¿Por qué mirar el Mundial femenil?

El Mundial de fútbol que organiza la FIFA es en verdad uno de los eventos más curiosos de los que participa el ser humano de nuestra época. Nunca como durante ese mes de transmisiones globales se desprenden tal cantidad de identidades, nacionalismos, filiaciones, riñas…, y todo esto acompañado de un aparato comercial que supera sus propios estándares cada lustro.

En este panorama, el Mundial femenil nos plantea otra frontera: la del género. Quizá si reconociéramos que lo que juegan los niños al patear su botella vacía de refresco por las calles menos transitadas y lo que juega Cristiano Ronaldo sobre el césped de los más costosos inmuebles de Europa son dos formas de la misma apasionante práctica humana; quizá si le prestáramos al fútbol femenil profesional la misma atención que nos permitimos para con el masculino; quizá si nos propusiéramos el reconocimiento de todos y cada uno de nosotros. No lo sé.

En fin, el próximo mes nos ofrece una posibilidad de intentarlo desde la comodidad de nuestros hogares, nuestros sistemas de cable, nuestras maravillosas transmisiones ilegales por internet. Es apenas la séptima ocasión en que la FIFA organiza un Mundial de fútbol femenil, pero el torneo viene realizándose cada cuatro años desde 1991 y no hay excusa para nuestros lectores mayores de 20 años que no le hayan estado prestando atención desde entonces. Si aún así no estás preparado para seguir la máxima competición de fútbol profesional a nivel internacional, aquí hay algunas claves.

Aclaraciones previas

La más importante. A partir de ahora hablaré del Mundial de Fútbol Canadá 2015 sin el epíteto de “femenil”, a menos que sea estrictamente necesario hacer la diferenciación. Del mismo modo del que no decimos “vení vos, que ya va a empezar la final de la Champions League masculina” o “Robben es un jugador profesional de fútbol masculino”, tampoco estoy de acuerdo en que una actividad realizada por mujeres deba siempre incluir un adjetivo que la presente (girlband, gamer girl, Chelsea Ladies Football Club, etcétera).

La más certera (si bien habrá quien difiera, más por falta de conocimientos que por diversidad de opiniones). Para cualquiera que haya visto la Champions League jugada por equipos femeniles o alguna emisión previa del Mundial, es claro que el nivel de juego, la intensidad de los partidos y la calidad técnica de las jugadoras es tan buena, mala y desigual como la de los hombres. Diferencias hay muchas (de carácter infraestructural, mediático, inmobiliario, etc.), pero no apuesto un centavo de la devaluada moneda de mi país a quien afirme que Eric Cantona es mejor jugador que Sun Wen, o que el juego de Ronaldo es más vistoso que el de Marta.

Lo que no voy a discutir (más por falta de espacio que por ignorar la inminente importancia del asunto). Plantearnos que el fútbol sea aún más inclusivo, y que no separe sus categorías masculinas y femeniles es una discusión en que no voy a entrar. Lo mismo podría desearse para no dinstinguir entre árbitros y árbitras, y aún más podríamos soñar con un panorama futbolístico mundial en el que participaran más mujeres como directoras técnicas, directoras deportivas, dueñas, etc. Todavía debemos trabajar muchísimo por lograr una sociedad así de equitativa.

Las más lamentablemente necesarias. No, al igual que ocurre con los futbolistas hombres, las mujeres no tienen que verse guapas durante los partidos. Sí, al igual que ocurre con los futbolistas hombres, algunas no pueden evitarlo. No, los uniformes no son diferentes. Sí, las alemanas (casi) siempre ganan.

Sun Wen

Datos necesarios

Para la emisión de 2015 participarán, por primera vez en la historia de este torneo, 24 equipos. Parecen pocos en comparación con los 32 que hace varios lustros conforman el Mundial masculino. Ciertamente son pocos, pero no debemos olvidar que el fútbol femenil tiene menos partidarios, las federaciones de la FIFA le invierten muchísimo menos dinero y aún menos esfuerzos a su difusión y práctica. No está de más, pues, celebrar que la competencia siga creciendo.

El de Estados Unidos 1999 fue clave en el crecimiento del Mundial femenil. La final entre las anfitrionas y China ha sido el partido de fútbol femenil más visto en la historia. El que está por comenzar está preparado para superar a sus precedentes. Las redes sociales han jugado un rol principal en todo esto y cada día es más fácil encontrar información, cuentas y blogs dedicados al que promete ser el mejor Mundial femenil hasta la fecha. Aunado a esto, el videojuego FIFA16 ya incluye 12 selecciones femeniles. Un paso firme para que se cumpla nuestro sueño de un FIFA que incluya la misma cantidad de clubes masculinos y femeniles.

El torneo comienza este sábado 6 de junio con un partido particularmente prometedor: las anfitrionas contra la histórica selección de China. Toda la información sobre calendarios y resultados puede consultarse en la web oficial del torneo: http://es.fifa.com/womensworldcup/

Alex Morgan FIFA16

Selecciones históricas

La historia de los grandes equipos difiere entre el fútbol profesional que han jugado los hombres y las mujeres. Esto se debe en gran medida a que el fútbol profesional masculino genera muchísimos más ingresos y su práctica a manera de empleo ha cobrado un auge que roza niveles de inequidad laboral en centenares de países. El fútbol femenil, por otro lado, sigue siendo en gran parte del mundo un asunto de equipos universitarios.

Además de esto, en casi todos los países que tienen una federación afiliada a la FIFA el fútbol se considera un asunto de hombres. En este sentido, no es coincidencia que varias de las selecciones de fútbol femenil campeonas del mundo pertenezcan a naciones en las que el fútbol es un deporte asociado a lo femenino (Estados Unidos sobre todo, pero también habría que mencionar a Japón y China).

Las dos selecciones con más títulos en la historia del Mundial femenil son Estados Unidos y Alemania. Estados Unidos se llevó el trofeo en la primera emisión y, como locales, en 1999; Alemania consiguió el bicampeonato con los títulos de 2003 y 2007.

Junto a éstas dos, China y Noruega son las otras grandes selecciones del siglo pasado. Noruega llegó a dos finales y una semifinal en las tres primeras emisiones del torneo, y obtuvo el trofeo en 1995. La china Sun Wen fue nombrada por la FIFA como la mejor jugadora del siglo. Con ella, China llegó a las semifinales de 1995 y a la final de 1999 (perdió esa final contra Estados Unidos, al igual que el partido por el tercer lugar de 1995).

Corea del Norte merece una mención especial. Casi invisible en su versión masculina, la selección norcoreana lleva años sobresaliendo. Sin embargo, las norcoreanas (actualmente ranqueadas en el puesto 7 por la FIFA) no asistirán a la próxima emisión del torneo, pues algunas jugadoras tuvieron resultado positivo en un antidoping del Mundial del 2011.

Brasil fue dándole importancia al torneo paulatinamente y su mayor logro fue llegar a la final de 2007. Desde entonces se han establecido como eternas favoritas y tuvieron en Marta a una verdadera ídolo de este deporte.

Grandes momentos

A manera de comparación, para que nuestros lectores menos versados en fútbol femenil puedan crearse una imagen más contundente de algunos momentos en la historia del Mundial, tópicos que deben comentarse durante cada transmisión como estribillo insoportable:

El penalti de Brandi Chastain. Así como se tiene en mente la imagen de Alcides Ghiggia silenciando al Maracaná en el Mundial masculino de 1950, debe estar grabada en nuestra memoria la imagen de Brandi Chastain al anotar el penalti con el que la selección de Estados Unidos derrotó a China en la final de 1999. Chastain se quitó el jersey y cayó de rodillas en un grito que tensó su musculoso abdomen.

El juego del siglo. Bueno, apenas comienza el siglo, pero si un partido del Mundial femenil ha de compararse al Italia – Alemania Occidental de 1970 es el Estados Unidos – Brasil en las semifinales de 2007. Hay partidos que son grandiosos por parejos (pienso por ejemplo en el Uruguay – Ghana de 2010); otros son magníficas demostraciones de la superioridad de unos (¿recuerdan el Esapaña – Italia en la Eurocopa masculina de 2012?) Éste fue un poco de ambas condiciones: las sudamericanas dieron una actuación sublime en un partido muy parejo cuyo abultado marcador no refleja las condiciones del juego. Estados Unidos 0-4 Brasil.

El milagro de Frankfurt. Cuando los Alemanes remontaron a la invicta Hungría en Berna en 1954, el fútbol había demostrado una de sus caras más fascinantes: la revelación contundente de lo inesperado. La campaña de Helmut Rhan puede compararse con la hazaña de Japón en el Mundial de 2011. Las niponas derrotaron a Alemania y Suecia, pero pocos creían que podían continuar con su buena racha en la final contra las gringas.

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Las favoritas

La selección japonesa lo logró, y llega a esta emisión como actual campeona. Accedieron a Canadá 2015 al quedar entre los cuatro mejores equipos de Asia y, contrario a lo ocurrido hace cuatro años, no debería sorprender a nadie que defendieran su título.

Francia es la novedad entre las favoritas. Las galas se llevaron un poco notorio cuarto lugar en la pasada emisión del Mundial, pero un proceso de calificación sobresaliente las ha colocado sin duda entre las más firmes candidatas para llevarse el título el próximo mes.

Por supuesto, las de siempre, Estados Unidos y Alemania son las principales favoritas. Si algún apostador nos lee, aquí tiene las claves para obtener dinero fácil. Si se me pregunta mi opinión, creo que Estados Unidos obtendrá su tercer título, pese a que todo parece indicar que Alex Morgan se perderá los primeros juegos.

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Lo que no hay que olvidar

El Mundial Canadá 2015 se jugará en campos de pasto artificial. Las canchas artificiales han sido siempre un tema polémico en el fútbol profesional pues se cree que los y las jugadoras son más susceptibles a lesionarse en este tipo de terrenos. Más de 50 de las jugadoras que participarán en el torneo levantaron una demanda por motivos de discriminación de género: afirman que la FIFA jamás organizaría un Mundial masculino en campos de pasto artificial, y que esta distinción viola las leyes de Derechos Humanos de Canadá.

La demanda se levantó en Octubre de 2014, en Ontario, por un grupo de futbolistas contra la FIFA y la Federación Canadiense de Fútbol. Tim Howard, Kobe Bryant y Tom Hanks, entre otras celebridades masculinas, han expresado su apoyo a esta demanda. Sin embargo, en enero de 2015 la demanda se retiró ante las palabras lapidarias de Tatjana Haenni, directora de las competiciones femeniles de la FIFA: “Jugamos en pasto artificial y no hay plan B”.

Injusticia más que evidente, sí; pero no, no nos sorprende para nada. Sí nos recuerda, por otro lado, cuánto hay todavía por caminar hacia un fútbol más equitativo.

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