El arte de soplar burbujas sin cansarse: instrucciones para cantarle al West Ham United

Por Juan Carlos Cabrera Pons

Forever Blowing Bubbles

Cuando se trata de cánticos de estadio, los equipos ingleses suelen dar los mejores conciertos. Hay quien no ha dudado en afirmar que el repertorio de canciones que amenizan los partidos de fútbol profesional en Inglaterra es tan bueno como el de George Gershwin. Por cierto, que más de una coincidencia podríamos encontrar, y un estudio más profundo podría realizarse sobre la influencia de las producciones de Broadway en el fútbol inglés. Yo mismo he revisado ya el “You’ll Never Walk Alone” con el que los liverpoolinos animan a sus Reds en un artículo para este mismo blog.

Dentro de este universo musical, el West Ham United de la Liga Premier tiene uno de los más curiosos himnos en el mundo del deporte (y de los himnos en general).

Si los lectores de estas líneas no son aficionados a los Hammers, quizá decidan serlo al saber que sus seguidores son algunos de los más finos hooligans de la Gran Bretaña. Como afirma Pete Dunham en Hooligans, la película de Lexi Alexander: “West Ham football is mediocre, but our firm is top-notch, and everyone knows it”.

Si son algo ñoños para dejarse convencer por eso, quizá quieran recordar el episodio “El plantea de los Ood”, de Doctor Who. En él, Donna Noble silba de un modo que sorprende al Doctor. Le explica que ha aprendido a hacerlo los domingos en el barrio de West Ham, clara alusión a su afición por la escuadra del este de Londres. Y, vamos, ¿quién no quiere estar del lado de Donna Noble cuando se asiste a un estadio?

Pero, si con todo esto, ni el hooliganismo ni Doctor Who los han convencido todavía, seguramente el siguiente tema lo hará:

La música de “I’m Forever Blowing Bubbles” fue escrita por Joan Kellette; la letra se le atribuye a Jean Kenbrovin (el seudónimo colectivo de James Kendis, James Brockman y Nat Vincent). El tema formó parte del musical de Broadway The Passing Show of 1918.

Fue de tal popularidad que, cuando la Orignal Dixieland Jass Band lo grabó en 1919, se convirtió en una de las primeras muestras del jazz en compases de 3/4. En 1983, los Cockney Rejects, una de las bandas de punk que más firmemente siguieron los hooligans, grabó el tema para hacerle un homenaje al equipo. Además de esto, el tema ha aparecido en varias películas, entre las que sobresalen The Public Enemy, de 1931, un clásico del cine de gángsters, Sweet And Lowdown, de Woody Allen, que apareció por primera vez en las pantallas en 1999, y, más recientemente, la ya mencionada Hooligans, de 2005.

“I’m Forever Blowing Bubbles” llegó hasta los aficionados del West Ham a finales de la década de los 20 del siglo pasado. Al parecer la introdujo Charlie Paynter, cuando era director técnico de los Irons, a finales de los 20. Pero, para no hacernos bolas, la cosa ocurrió más o menos así:

A Billy J. Murray lo apodaban “Bubbles”. Al parecer, el entonces jugador de un equipo de una escuela de Londres se parecía bastantito al niño de la pintura A Child’s World de John Everett Millais. “El Burbujas” recibió ese apodo pues la obra de Millais, conocida también como “Bubbles”, fue tomada para el comercial de una famosa marca de jabón que incluía, además, el tema musical de Kellette y Kenbrovin. El director de la escuela, Cornelius Beal, solía cantar “I’m Forever Blowing Bubbles”, con la letra ligeramente cambiada, cuando sus jugadores hacían una buena actuación en el campo.

A Child's World, por Sir John Everett Millais
A Child’s World, por Sir John Everett Millais

Pues este Beal era un buen amigo de Paynter cuando Murray estaba aún pasando las pruebas para convertirse en jugador del West Ham. Por una de esas asociaciones improbables que sólo ocurren el fútbol, a los seguidores del club les dio por cantar el popular tema de las burbujas antes de los partidos de su equipo. Para darle un toque más épico y futbolero, le añadieron lo de “¡United, United!” He ahí un himno, se dijeron, y lo adoptaron para animar a sus jugadores.

Desde 1975, una versión cantada por la escuadra de ese año suena antes de todos los partidos del West Ham. La música se detiene siempre en la línea que dice: “Fortune’s always hiding”, para darle voz a los aficionados del Boleyn Ground:

Quizá algún día se acaben los hechos heroicos de las canciones de gesta. Quizá no sea para siempre que cantemos las valientes hazañas de nuestros antepasados. Lo cierto es que jamás dejará de haber alguien que sienta, como lo sienten los seguidores del West Ham, que se puede soñar y soñar, y que, aunque se nos esconda la fortuna, aunque cada vez que parezca que van a tocar el cielo, se revienten las burbujas, se puede seguir soplando eternamente.

Para agregar un dato curioso, el 16 de mayo de 1999, antes del juego contra el Middlesbrough, 23,680 aficionados soplaron burbujas durante un minuto en el estadio Boleyn Ground, hazaña por la que obtuvieron un récord mundial.

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