Violencia y fútbol. Una breve crítica a la noción de “seudo-aficionado”

Por Josué Hernández

Embed from Getty Images

Hace algunas semanas vimos a través de los medios de información que, después del partido entre las Chivas y el Atlas, aficionados de la porra de las Chivas se enfrentaron con policías del estadio Jalisco. El tema fue abordado durante algunos días por muchas voces, e incluso se difundió una carta de un integrante de la Barra de Chivas donde explicaba la razón del altercado.

No creo que este asunto esté demasiado alejado del que había tratado anteriormente acerca del racismo en los estadios. Creo que tampoco lo piensan así quienes se vieron en la necesidad de tratarlo como recurso mediático después de las medidas legales que se tomaron para evitarlo, del video de la UEFA y la discusión.

Debo decir que una de las sentencias más imprecisas y cómodas que se utilizan para explicar estos eventos es la de “seudo-aficionados”. Me parece que esto dirige hacia una apreciación problemática y anquilosada que no cae tanto en el error de juicio como lo hace en el camino ineficaz de las supuestas soluciones que se aplican.

¿Cómo se podría describir a ese seudo-aficionado? De acuerdo a la visión moral que rechaza tan instantáneamente como a una cucaracha que se le sube a uno por un brazo, se trataría de aquél a quien sólo interesa protagonizar episodios de violencia y que halla en la asistencia al estadio el nicho perfecto para ejecutarlos. Esto me deja varias dudas, en realidad.

Una de las preguntas que, creo, no es banal, es: ¿quién es el seudo-aficionado cuando no es seudo-aficionado? No lo sé de cierto, pero supongo que no se trata de alguien que se recluye en su caverna junto con otros a planear su siguiente acto de violencia en un estadio: arrojar objetos a la cancha, vituperar a los contrarios, lanzar bengalas, agredir a los policías.

Embed from Getty Images

Sí, es cierto que lo estoy llevando a un punto radical, pero así como se puede hacer una asociación tan simple y caricaturizada se puede escapar de esa pregunta con la sencillez con la que se juzga la mascarada del aficionado violento. La verdadera razón de esta primera pregunta que lanzo es, al menos, pensar en qué motiva en esa persona los actos de violencia multitudinarios en un estadio y, por supuesto, no sólo en ellos, aunque aquí nos refiramos al fútbol en particular.

Lo que considero importante en esta pregunta es entender lo complejo del asunto. Pienso que no se vive sólo para la violencia -como parece creer ese juicio de “falsos aficionados”- del mismo modo en que Saurabh Dube sabe que los subalternos no resisten veinticuatro horas al día todo el año. Y una de las razones por las que considero que no sólo se vive para la violencia es que, en general, no creo que sea posible vivir sólo para algo, pues esto encarnaría, al menos, lo problemático de la teoría de la acción racional.

Pero también creo, junto con Susan Leigh Starr, que somos sujetos de múltiples intereses y en esa multiplicidad nos constituimos. Es cierto, sin embargo, que no hay nulidad de jerarquía en esos intereses, en lo que somos en distintos lugares y momentos. Nuestra identidad se inclina más hacia un lado que hacia otro, y también hay un punto, tal vez dos -como sea, no son muchos- que prevalecen y determinan otros de nuestra personalidad. ¿Los violentos son violentos antes que nada? Otra duda difícil que no pretendo responder.

Michel Wieviorka nos diría que la violencia es una forma de constituir al sujeto, y se utiliza cuando aparece como el único recurso posible. Más allá de que se cuestione lo reflexivo y racional de esto, no deja de tener razón cuando pensamos que, por ejemplo, una de las maneras en que ciertas identidades se afirman o reconocen es mediante rituales de paso que tienen a la violencia como forma de expresión. Así, ¿son los aficionados de las barras bravas tales por ser violentos? ¿Quiénes son, insisto, cuando no son aficionados?

Esta pregunta no puedo responderla e imagino que cada uno tendrá alguna aproximación específica, sobre todo quienes participan en actos de violencia en un estadio. Sin embargo, podemos intuir que, efectivamente, no son personas cuya única meta es la agresión, pero lo más importante de esa pregunta es entender en dónde está anclado el comportamiento violento.

Embed from Getty Images

No existen científica e invariablemente condiciones que necesariamente deriven en violencia, pero sí que la predisponen, y tal vez el asunto no se trata tanto de motivos como de los recursos que se despliegan para posibilitar el ejercicio de la agresión; por eso en Estados Unidos uno de los argumentos sobre el uso de armas utiliza una retórica fácil y, a mi parecer, equívoca: “las armas no matan gente, las personas lo hacen”. Es creer en la neutralidad de la producción de los objetos.

De igual manera, me parece que la producción de recursos del aficionado sería algo para poner en cuestión. El aficionado no es un ente completamente dominado por el empresario y el marketing del equipo, también tiene su propia producción cultural desbordada de esos canales supuestamente impuestos; pero también es cierto que difícilmente pueden abandonarse. Por eso, llamar seudo-aficionado a aquellos que se golpean en un estadio tendría que ser, por parte de quienes usan el término, una crítica a los empresarios y directivos de la liga como personajes a quienes sólo les interesa el negocio (¿también seudo-aficionados, seudo-futboleros?).

En esto vuelvo al cuestionamiento que había hecho en una entrada anterior sobre poner en entredicho la forma de ser aficionado y el doble mensaje entre apoyar a un equipo y ofender al otro. No es que esta relación deba evitarse, sino que lejos de aplicar mecanismos de control rígidos, como la disolución de las barras o un mensaje autoritario en la disposición de agentes de policía por las gradas, la labor tiene que ir en el tratamiento del tema de manera más profunda, como política pública sobre eventos que, si bien aparecen en un estadio, no son privativos de este espacio.

Anuncios

One thought on “Violencia y fútbol. Una breve crítica a la noción de “seudo-aficionado”

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s