De las masas enajenadas a los análisis culturales (segunda parte)

Ésta es la continuación de la entrevista que Claudia Morales realizara al Dr. Fábregas Puig una mañana soleada a mediados del presente febrero. Lee aquí la primera parte.

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Andrés Fábregas Puig
Andrés Fábregas Puig

Conozco bien el Estadio Jalisco. Al Ominlife nunca he ido, ni pienso ir. El Estadio Jalisco se me presentaba como la comunidad, y ahí lo que hice fue ir, por ejemplo, a los palcos. Ahí van los ricachones, los “súper ricos” que le van al Guadalajara. ¿Cómo se unen todas las clases de la ciudad? Porque estaban los que podríamos llamar en términos sociológicos “el lumpen”, la parte más brava de la ciudad, los contingentes más populares, las clases medias, divididas también en altas, bajas, y los palcos, los empresarios que le van a las chivas. Es un espacio multiclasista donde hay un acuerdo. Ese equipo es un símbolo, ese equipo nos pertenece a todos. Es algo que llama la atención.

En los palcos el partido se ve de una manera. Había comida fina (digo había porque estamos hablando de un estadio del año 99-2000), champaña, refrigeradores, sillas muy cómodas y lo que es muy interesante es que hay aparatos de televisión donde normalmente los varones súper ricos están haciendo negocios. Usan el palco como un espacio para hablar de sus cosas y, normalmente, el invitado es otro poderoso financiero. Solamente ven el partido cuando oyen “gol”, pero lo ven en la televisión y luego siguen concentrados en su rollo. La familia, no. Los hijos están metidos en el partido, a veces comentan, van vestidos con ropa cara deportiva.

Luego te bajas al estadio a donde está el populus, el pueblo hirviendo, los gritos, ese fervor impresionante que tienen. Obviamente ahí no hay champaña, hay cerveza, y se las ingenian para meter botellas, por ejemplo, de tequila, que son muy peligrosas, las avientan al campo. Por más que los registran, el pueblo mexicano tiene una capacidad para engañar a la autoridad. Entonces, ahí estaban las botellas de tequila, o disfrazadas de botella de agua, pero circula el tequila, los cueritos, los chicharrones, lo popular.

“Tenemos un nacionalismo popular distinto del nacionalismo de Estado. El nacionalismo popular se identifica con una tierra, con varias culturas que se unen en este sentido de mexicanidad.”

Encontré gente que venía de Chicago o Dénver, de Los Ángeles no sorprende, pero sí los que venían de más al norte, de la frontera con Canadá. A esas personas yo les preguntaba y me decían que eran mexicanos, nacidos en Zacatecas, Chihuahua, Jalisco, pero vivían en Chicago, y que compraban el paquete cuando veían a las chivas: boleto de avión, transporte del aeropuerto al estadio, el boleto para entrar al estadio, el transporte del estadio al aeropuerto cuando acaba al partido y el regreso. “¿Entonces sólo vienen a ver el partido y saliendo se van?,” preguntaba. Me contestaban que sí, y que ahí consumían lo que querían consumir: cerveza, tequila, tortas ahogadas, lonches, chicharrones, cueritos, “porque  somos mexicanos”. Y venían a ver a las Chivas porque eran mexicanos, “y aquí nos venimos a mexicanizar, a cargarnos de energía mexicana”. Vi muchos casos de ésos, familias enteras. Había paquetes que incluían una noche y regreso el siguiente día, y había quienes los compraban para disfrutar de Guadalajara, oír mariachi, comer carnitas, y al otro día otra vez a la vida norteamericana, a sus barrios donde viven como mexicanos.

Viendo estos elementos me di cuenta de que había descubierto un mundo fascinante que antes se me había cerrado porque no había tenido el interés de verlo. Finalmente escribí un libro que resultó ser el primero que un antropólogo mexicano publicaba, aunque no fui el primero en empezar. La gente empezó a leer el libro, los estudiantes comenzaron a ver que ahí había algo. El libro se llamó Lo sagrado del Rebaño; y la respuesta es que en las Chivas, al ser de puros jugadores mexicanos, un símbolo que incluso hizo que en la Ciudad de México tuviera miles de seguidores, tantos como el América, que es de la ciudad, es el hecho de la nacionalidad. Entonces tenemos un nacionalismo popular distinto del nacionalismo de Estado. El nacionalismo popular se identifica con una tierra, con varias culturas que se unen en este sentido de mexicanidad. Lo sagrado del Rebaño radica en que es la nación, en este elemento sacro que se piensa que es exclusivo de la espiritualidad religiosa y que se traslada a la religiosidad deportiva. Hablaba de que el Estadio Jalisco era como un templo, y de una religión laica; quizá sea una contradicción en sus términos, pero me ayudó mucho en ese momento. Es un sentimiento muy parecido al religioso y México es un pueblo profundamente religioso. ¡Cómo se trasladan las claves del sentimiento religioso para ver el deporte! Por eso a la gente le molestaba tanto cuando un “chiva” se iba a jugar a otro equipo: los estaba traicionando.

Entendí también que algunas contradicciones, por ejemplo, América – Guadalajara, tenía que ver con el sentimiento de mexicanidad. El América representa para la gente de las Chivas el entreguismo, el dar la nación. Por eso hay que distinguir el nacionalismo de Estado y el popular. Eso lo simboliza el partido América – Chivas. Por supuesto, no se tolera que exista en las Chivas un jugador extranjero. Recuerdo el caso de Mascareño, un muchacho mexicano nacido en los Estados Unidos pero asentado como mexicano. Las Chivas lo contratan y lo meten a jugar. Hubieras visto el estadio. La gente se paró y empezó a gritar: “¡fuera!” No podía jugar, lo tuvieron que sacar y luego lo vendieron. No lo admiten. Quizá ahora con Vergara algún día se le ocurra contratar a un africano y a ver qué pasa; de por sí ya no va la gente al estadio. Yo pienso que si suben los Leones Negros de la U de G a Primera División se van a comer a todos los chivas; el chiverío se va a ir con ellos y van a pasar a ser los receptores de todo ese simbolismo. Es una hipótesis. Como no han subido, no podemos saber si se comprueba o no, o a lo mejor no suben precisamente por eso; a lo mejor hay intereses que dicen que no suban, porque si no, las Chivas se vienen abajo.

“El Estadio Jalisco era como un templo, y de una religión laica. […] Es un sentimiento muy parecido al religioso y México es un pueblo profundamente religioso.”

También vi en este estudio cómo hay contradicciones de clase. Atlas – Chivas es la contradicción clasista en la sociedad jaliscience. El Atlas es visto por la afición de las Chivas como la clase alta, los aristócratas. Las Chivas les dicen “los margaritas”, “los finolis”. Es un partido muy difícil, el público está prendido y si ahí no se cuidara la violencia, se desataría, es fuerte. Las porras del Atlas tienen que irse media hora antes, o la de las chivas, custodiadas por la policía, y anuncian por el sonido: “por favor, primero salgan los aficionados de las Chivas, y salgan en orden. Por favor los otros esperen media hora hasta que les digamos que pueden salir del estadio”.

En términos antropológicos, las contradicciones clasistas se simbolizan. En conclusión, un partido de fútbol es más que eso. Entonces dije: “tiene que haber una antropología del deporte”. Y escribí un artículo en una revista que no es de antropología, porque las revistas de antropología eran muy renuentes a aceptar este tipo de textos, y la revista Tierra Adentro, que es una revista para escritores, me dijo que sí les interesaba. Entonces escribí un artículo sobre la antropología del fútbol, y de ahí a la antropología del deporte se abrió un camino.

Aquí en San Cristóbal tuvimos, cuando yo era rector de la Universidad Intercultural, el primer encuentro de estudiosos del deporte. Eso fue en 2006 y ahí nació la Red Nacional de Estudiosos del Deporte, Ocio y Recreación. A veces voy, a veces no. Me ven como el tótem cuando llego a los congresos. Hay trabajos extraordinarios. El libro que escribí ha sido rebasado por mucho y eso a mí me da mucho gusto, no me siento mal por ello porque ese libro era el inicio, faltaba teorizar muchas cosas, pero los que hoy escriben son extraordinarios, excelentes antropólogos como Roger Magazine; o bien en comunicación, los estudiantes de comunicación le entraron duro. Entonces ahí tenemos a este estudiante, Varela, que es muy bueno, a Miguel Lara, a Samuel Martínez, excelentes; incluso hay una línea editorial de esta red que han publicado tres o cuatro libros. Así que ya se abrió el tema, ahora hay tesis hasta de doctorado, algunas publicadas; el Colegio de Michoacán, que era uno de los más reacios, publicó un excelente trabajo de un joven argentino, Angelotti Pasteur, llamado Chivas y tuzos; él inventó un concepto “el capitalismo de compadres” que es muy interesante. Él estudió estas relaciones financieras entre el equipo Pachuca, que es toda una empresa. El equipo Pachuca no es un equipo de fútbol, es una empresa, y esa empresa es otro gran tema de estudio.

Éste es el panorama de por qué me metí a estudiar este tema que no he soltado. Sigo escribiendo algún texto que me piden los colegas, o para alguna conferencia, sigo leyendo. Ya no he hecho más trabajo de campo, pero en cuanto tenga oportunidad lo haré.

Lo Sagrado del Rebaño
Lo Sagrado del Rebaño

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Esa misma mañana, el Dr. Fábregas Puig habló con Claudia Morales de asuntos relacionados. A continuación transcribimos algunas de sus reflexiones:

Sobre la perspectiva que tienen los intelectuales del aficionado y sobre el fútbol como negocio:

Se ha diluido un poco la noción de que la afición al deporte es una actividad poco intelectual y en ello han contribuido los antropólogos y los escritores. Yo creo que, en ese sentido, un escritor que ha ayudado muchísimo a llamar la atención sobre el fútbol es Juan Villoro. Él ha hecho un estupendo trabajo literario con tintes sociológicos, porque él es sociólogo, aunque en realidad es un gran escritor, por ahí está su vena, su talento. Los libros que ha escrito, como Dios es redondo, han contribuido muchísimo. En la pasada Feria del Libro Chiapas-Centroamérica que se hizo en Tuxtla el pasado septiembre, tuvimos un diálogo él y yo sobre la cantidad de gente que llegó, sobre el interés que suscitó el tema. Aparte de que Juan es un escritor muy leído y fue un diálogo que establecimos el escritor y el antropólogo.

Entonces yo creo que se ha ido diluyendo. Hay intelectuales de gran valía, Vicente Verdú, por ejemplo, que han escrito cosas muy serias y siguen escribiendo en grandes medios de comunicación, por ejemplo El País. Todavía quedan prejuicios sobre que el fútbol o el deporte es para enajenados, y no, no es para enajenados; hay que entender las razones de la gente, y hay que entender que el deporte ya está captado por la economía de mercado, es decir, el deporte ya pasó a ser un espectáculo y, al ser un espectáculo, ya es una empresa para hacer dinero: se cambian las reglas, todo se va adaptando y, sobre todo, interviene muchísimo la televisión. No sé si sabes que, por ejemplo, para anunciarte treinta segundos en el Super Bowl son 10 millones de dólares, porque la audiencia son millones de personas que van a ver tu producto. ¡Cómo será la venta que un producto acepta pagarlos! Ya ves también cómo insertan más anuncios, inclusive durante el partido.

Algún impacto debe tener porque los anunciantes siguen pagando, y a mí me consta que mucho dinero que va a los equipos viene de la televisión. Los equipos se contratan con las televisoras para que pasen sus partidos. Las Chivas no se contrataron con Televisa, porque Televisa era el DF, el América. Ahora les vale, a Vergara le tiene sin cuidado. Entonces resulta que Televisa se ha convertido en una gran financiadora de futbol en México y, por lo tanto, una gran receptora del dinero que viene del futbol. Televisa es dueña directa del América, del Necaxa y de otros equipos por otras vías, y Tv Azteca ya tiene dos equipos, lo cual es ilegal, pero ellos imponen sus reglas. Acaban de comprar al Atlas, y cuándo se ha visto que el Atlas sea chilango. Pues hoy, lo siento mucho por los atlistas, el Atlas es chilango, es Tv Azteca. Entonces Tv Azteca tiene dos equipos, y según las reglas ningún dueño puede tener dos equipos, porque es obvio que ahí hay chanchullo. Entonces, rompen sus reglas y hay una explicación increíble que, dentro de un año, para que la regla se cumpla, va a tener que decidir Tv Azteca si se queda con el Atlas o con el Morelia. Las reglas aplican de aquí a un año, y quién garantiza que, de aquí a un año no van a sacar otra argucia para mantener dos equipos.

“Todavía quedan prejuicios sobre que el fútbol o el deporte es para enajenados, y no, no es para enajenados; hay que entender las razones de la gente.”

La afición queda fuera de todo este asunto, con sus símbolos, sus ilusiones, sus ámbitos de relaciones sociales, totalmente en otro medio, en otro mundo, y separado, pero por un abismo. Cada vez es menos importante la afición que va a los estadios, aunque nunca dejará de ser importante porque es la imagen, pero es cada vez más importante tener gente viendo televisión; la televisora, para poder cobrar, lo que usa como argumento es el rating. Los equipos acuden a las televisoras porque son las grandes financiadoras. Recuerdo que en una crisis del Guadalajara, las televisoras le ofrecían a Martínez Garza sacarlo del hoyo, y la estrategia que él siguió fue mejor convocar a los ricachones de Jalisco. Ahí entendí que los financieros no discuten, es sí o no. Así juntó 20 millones de dólares, y por eso no se fue con las televisoras.

No sólo es eso, también es el negocio de los anuncios. Si un jugador de un equipo hace un anuncio, tiene que darle una parte al equipo porque sale con el uniforme. El uniforme también está lleno de anuncios. Recuerdo que en esa reunión sacó Martínez Garza un maniquí para señalar dónde se insertaba la publicidad y cuánto costaba. Por eso castigan al jugador que se quita la camiseta cuando mete gol, porque es cuando más se ve. Y es que a veces se la quita el jugador porque no está de acuerdo con la lana que le pasan, no tanto porque se la quiera dedicar a su hijita o a su mamacita, hay dinero de por medio. Se quitan la camiseta y el castigo es una tarjeta, pero no van a ver el anuncio, y eso también pervierte a los jugadores; ya no son aquellos que platicaba Sabás Ponce, que salían de su trabajo de mecánicos, carpinteros, se iban al estadio y les pagaban el camión. Jugaban porque se partían la porra en el campo por el amor a la camiseta. Ahora con gran facilidad un jugador del América se cambia a las Chivas o al revés, porque lo que vale es el billete. Hay dramas también en eso, porque hay jugadores que no prevén, se gastan el dinero y, entonces, de pronto se les acaba el fuelle. Jugadores que llegan a los 45 años y ya no pueden. Hay jugadores de esos que hasta te da tristeza verlos jugar ya casi en la calle por 300 pesos el domingo. Pasa mucho con los boxeadores, como el “Toluco” López, que murió en las calles de su ciudad, Toluca, borracho, harapiento… un hombre que ganó millones de dólares. Hay otros que no, como el Canelo, que tenía ya su propia promotora, igual que en el fútbol tienes jugadores con sus propios negocios, que ya invirtieron.

También hay casos en que los enclaustran. Messi, por ejemplo, es producto Barcelona. A Messi lo metieron en uno de esos claustros del Barcelona; ahí hizo sus estudios básicos. Hay casos en los que la familia misma se traslada y viven del jugador; también Messi es el caso. El propio jugador es un producto, y de ese producto viven muchas personas, incluyendo las familias, y viven muy bien. El jugador a veces ni siquiera maneja el dinero, tiene un aparato de administración. Estamos hablando ya de productos, de empresas, de organizar al deporte como un gran espectáculo. Habría que ver qué lugar ocupa el deporte en los negocios. Ya sabemos que lo primero son las drogas y la venta de armas. El día que contrataron a Cristiano Ronaldo, por ejemplo, vendieron esa misma tarde 70 millones de euros en camisetas. El museo más visitado de España es El Prado, pero el segundo más visitado es el del Barcelona, y el recorrido termina en la tienda.

“La afición queda fuera de todo este asunto, con sus símbolos, sus ilusiones, sus ámbitos de relaciones sociales, totalmente en otro medio, en otro mundo, y separado, pero por un abismo.”

Sobre su afición:

El primer partido entre Jaguares y Chivas en Tuxtla Gutiérrez fue el primer partido que jugaban los Jaguares de Chiapas aquí en Chiapas. El primer partido que jugó el equipo Jaguares como equipo profesional fue en el estadio del Cruz Azul, allá en México; incluso jugó como visitante contra el Cruz Azul.

Como aficionado recuerdo que fue muy emocionante ir al estadio Víctor Manuel Reyna, porque además Víctor Manuel Reyna fue mi profesor de educación física, lo conocí mucho. Disfruté mucho el partido que, por cierto, quedó empatado. Sí, me acuerdo mucho, como aficionado. También me acuerdo mucho de varios partidos entre Atlas y Chivas y, por supuesto, América – Chivas, los clásicos. Íbamos con mi familia a verlos con mucha pasión.

He seguido a las Chivas, por supuesto, pero siempre he sido Puma. Me entristece cuando van mal. Ahora están con José Luis Trejo que es un gran entrenador, están subiendo de nuevo. Jaguares ya no tanto.

Sobre la decisión de Carlos Vela de no jugar el Mundial:

Leí las declaraciones de Carlos Vela y creo que hay cosas de fondo que Carlos no puede decir, no que no quiera, sino que no puede porque le iría en ello su carrera deportiva. Algo pasó, sin duda alguna, y es que en el futbol actual la esquizofrenia entre la afición y los negociantes es cada vez mayor, hay un abismo entre la afición y quienes lo ven como negocio. Por ejemplo tenemos el escándalo del Barcelona con el traspaso de Neymar. Según el fisco español el Barcelona se clavó 9 millones de euros que debió haber pagado de impuestos.

Yo creo que en México no somos inmunes a eso. Por un lado están los grandes negociantes del fútbol que les importa un coño el deporte, lo que quieren es el dinero; y por otro lado están las aficiones, que siguen yendo a los estadios, pero por estas razones que explicaba antes. Entonces ahí intervienen estas cuestiones.

En el caso de Vela yo creo que hay algo ahí también que no sabemos que es, pero que sí tiene que ver con el fútbol como negocio, y por alguna razón Vela dice “no me implico, me quedo en España”, y es un jugador que destaca cada vez más. Vela va a llegar a ser, si no ya es, uno de los grandes jugadores que hay en Europa, y es increíble que no esté en la Selección Nacional de Fútbol.

Y es que, mira, hay negocios desde los representantes. Los representantes de los jugadores ganan mucho dinero con que los jugadores vayan a la selección, entonces ahí hay una primera rebatinga, y hay acaparadores de jugadores como hay acaparadores de entrenadores, entonces tienes que meterte a ese mundo. Yo no lo he hecho, es un mundo difícil de meterse, pero ahí está, es el mundo del negocio. Yo creo que eso hay en el fondo en la actitud de Vela, que nunca nos lo va a decir porque le cortan el cuello, pero yo creo que hay ahí ese tipo de rollos.

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