La estética trascendental en el fútbol del Barcelona en la Era de Pep Guardiola

Por Francisco Gabriel Ruiz Sosa

Parte de mi reciente experiencia como ponente en el Congreso Internacional de Estudios Culturales celebrado en Tuxtla Gutiérrez, el 27, 28 y 29 de noviembre del presente año, el siguiente escrito resume lo que dije el día que me correspondió participar con “La estética trascendental en el fútbol del Barcelona en la Era de Pep Guardiola”. Mientras tomo un café y subo en internet las diapositivas que me sirvieron para la presentación de la ponencia, comienzo a redactar estas palabras:

Kant dice que “con tres líneas rectas es posible una figura”. Es harto evidente a qué figura se refiere, ésta posee un carácter universal, objetivo. El texto que sirvió para mis fines fue Crítica de la razón pura. Tomé prestado de éste el término de estética trascendental y lo aterricé a algunas jugadas que los jugadores del Barcelona ejecutan en el terreno de juego.

En Crítica de la razón pura, Kant se cuestiona cómo somos capaces de hacer conocimiento geométrico y aritmético. El primero surge del espacio y el segundo del tiempo. Según el filósofo, existen dos formas de la intuición sensible y éstas son el espacio y el tiempo. Tales formas son parte de nuestro espíritu y conviven con nosotros a priori, de forma pura.

Para desarrollar la idea de la Estética trascendental, Kant ejemplifica por medio de un arco iris: nosotros poseemos ciertos sentidos que perciben sensaciones como el arco y los colores (por separado, parte por parte) que al combinarse y ordenarse en nuestro aparato mental, en el espacio y en el tiempo, obtenemos gracias a estas formas la imagen unificada del objeto: un arco iris.

Si esto lo llevamos al terreno que nos interesa, diremos que percibimos un esférico, un color amarillo, una figura de un jugador, un desplazamiento, un recorte, un toque, una ejecución y una elevación de ese esférico; pero nosotros en ipso facto decimos: “¡qué golazo! Es una vaselina preciosa de Alexis”.

Vaselina de Alexis

Después me di a la tarea de procurar no mencionar más términos kantianos e irme de boleto a los ejemplos, es decir a las jugadas propias de los futbolistas del Barcelona, afirmando que podemos apreciar en ellos tanto el espacio como el tiempo.

El espacio puede ser restringido, cerrado. Sin embargo, un jugador que es capaz de crear espacios puede impresionarnos mucho. Tal es el caso de Andrés Iniesta, quien con su conducción envidiable del balón, siempre muy pegado al pie, sirve un pase filtrado a Messi, quien burla al portero con un sombrerito y, por supuesto, concreta en golazo. (Aclaro que el espacio y el tiempo no están separados, sin embargo, tuve que desmenuzarlos así en mi ponencia para enfocarme en la importancia tanto de uno como del otro).

Respecto al tiempo, podemos apreciarlo con el toque simultáneo de quien sirve el pase y de quien recibe para romper el posible fuera de juego. Es decir que, al momento del toque, el delantero esté habilitado para horadar el arco rival. Otra forma de manifestar este fenómeno es, por ejemplo, la pared: si Messi toca, digamos, a Dani Alves, y éste, de primera, toca para Messi nuevamente, quien no deja de correr y de seguir la jugada, logra el argentino quedar frente al portero y termina por anotarle. De esto se afirma que, en cuanto a tiempos, están perfectamente coordinados.

Un último ejemplo, es el cambio de ritmo, el cual es sumamente útil para superar rivales. Messi imprime un cambio de ritmo que le permite superar sin problemas a tres defensores: pasa entre ellos. Esta explosividad vertiginosa de piernas, en un espacio tan reducido y en un tiempo tan repentino, marca la diferencia a la hora de distanciarse del rival tanto en velocidad como en espacio.

Después, comenté los 14 títulos que el Barcelona ganó en cuatro temporadas con Pep (entre ellos la Liga, Copa, Champions, la Supercopa de España y de Europa, el Mundial de clubes y la Copa del Rey). Finalmente aterricé a Kant con el tiki-taka, recuperando la lacónica cita: “con tres líneas rectas es posible una figura”: el triángulo. Destacamos que el sistema de juego que el FC Barcelona desarrolla precisa la importancia de los pases cortos a través de la creación de triángulos.

Éstos pese a que como figura es conocida por todos, resultan harto impredecibles a la hora de ir en búsqueda del balón. El Barcelona ha perfeccionado tanto este sistema de juego que no es posible saber quien recibirá el balón. Los jugadores están en constante movimiento para ser siempre una alternativa. Esta estrategia de juego cansa física y mentalmente al rival, el cual (aquí sí aplica la frase sostenida por quienes no entienden el fútbol) “corre detrás de un balón”.

Procurar romper el tiki-taka es muy difícil. Éste ofrece más ventajas que desventajas. Entre las primeras, el espectáculo, la clase, la estética (en el sentido de belleza), el placer y el convencer al público; para las segundas, no siempre garantiza el triunfo: ante los escoceses el Barça, tocó grosso modo, casi mil pases y el Celtic, poco más de cien, sin embargo, consiguieron el triunfo estos últimos.

Johan Cruyff dice que él es, el autor intelectual del Barcelona actual y que el tiki-taka, ya había sido ideado por él en los setentas, y que fue Pep quien se encargó de consolidarlo. Como estrategia matemática de juego, el tiki-taka nace de la escuela holandesa de Cruyff y Neeskens, y se le conoce con el nombre de Fútbol Total.

El Barcelona tiene a tres genios en el primer equipo: Andrés Iniesta, Xavi Hernández y Lio Messi. Hace un tiempo las estadísticas afirmaron que si estos tres juegan juntos, la probabilidad de que el club culé ganase el partido eran del 93%.

Con esto cerré en términos generales mi ponencia, me formularon una pregunta en torno al tiki-taka: que si únicamente lo practica el Barcelona, o si es exclusivo de ellos. Si bien sabemos que el Barcelona es quien mejor juega en el mundo, otros equipos comienzan a esbozar este estilo de juego, como el Bayern Münich y el Lobo de Argentina, este último según Daniel Zambaglione.

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3 thoughts on “La estética trascendental en el fútbol del Barcelona en la Era de Pep Guardiola

  1. Malahierba dice:

    A ese espacio tridimensional del tiki taka habría que añadir una cuarta dimensión, la del tiempo, antes de cada pase el jugador tiene en mente una ubicación espacial que aún no existe en el tiempo y que comienza a existir apenas el balón se dispara… premonición deportiva que a veces sólo se vuelve obvia desde la repetición televisiva, y es justo en esos futuros posibles que el expectador que mira el partido a vuelo de águila encuentra un elemento estético más (tal vez uno de los de mayor goce). De ahí la tan mentada frase del hincha enojado cuando se falla una clara jugada de gol: “¡Lo tenía solo y no se la pasó!”; al fallar se anula ese futuro posible y queda como un “futuro pasado” en la cabeza del expectador.
    Lo que me lleva a plantear un elemento estético más, el de la “reproductibilidad técnica” que permite un partido televisado, el tiki taka cambia en la percepción del televidente de acuerdo al juego de cámaras y vuelve la experiencia casi cinematográfica… y totalmente cinematográfica cuando se ven las repeticiones del partido… y qué decir de la estética añadida cuando se ve un partido narrado, un buen o mal narrador puede alterar la percepción de lo que sucede en la cancha (una “estética de la recepción” que depende de más variables que las que hay en la cancha).
    Post Scriptum: muy pinche interesante el artículo, esperaré próximas entregas.

    1. Gabriel Sosa dice:

      Gracias por tus palabras, Malahierba. Gracias también por el aporte de las estéticas.

      Efectivamente el espacio y el tiempo existen a priori en la mente del jugador, y se vuelven perceptibles para quienes vemos el juego, en el momento en que el balón (y los futbolistas) se pone(n) en movimiento; cuando esto acontece –como bien observas- también comienza a operar el proceso mental creativo del espectador: fíltrala, dispara.

      Llama mi atención la estética de la “reproductibilidad técnica” por ese fenómeno que ni siquiera Kant se hubiera imaginado llegaría existir, pero que actualmente es la que más confrontamos; el que esta estética altere nuestras impresiones habría gustado mucho al filósofo de Königsberg. Y acerca de los narradores, aparte de lo que anotas, preferimos acudir a los buenos narradores (en la medida de lo posible) porque contribuyen a que veamos lo que deseamos ver.

      Post scriptum: Estaremos muy agradecidos por tus futuras visitas, y por tus futuras aportaciones. Saludísimo.

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