Una tardecita en los Bisquets con el Napoli, el Dortmund y los amigos

Por Gabriel Ruiz Sosa

Klopp contra el mundo

Primer semana de Champions League, un miércoles 18 de septiembre. Me dirijo con premura y retraso hacia los “Bisquets Bisquets Obregón”: me esperan mis amigos, donantes de buena voluntad, de sangrías y plaquetas.

Dos juegos por ver en primera intención, uno definitivamente visto: Napoli – Dortmund. Primera ocasión que vemos un partido Juan y yo con la compañía de nuestra generosa amiga Dani. Para ella su primera experiencia en la Champions. Al mismo tiempo, otro partido que nos interesaba estaba en juego: Barcelona – Ajax.

Ambos partidos ya habían comenzado cuando llegué. Pido un paquete en mi comida para renovar fuerzas: una sopa de verduras, pollo a la poblana, una jarra de jamaica y un helado de fresa; mis amigos ya habían desayunado-comido, pues venían de donar sangre.

El internet no era favorable y el audio imperceptible en la laptop de Juan. En ella pretendimos un rato ver al Barça jugar su tiki-taka contra el Ajax. A fin de cuentas, en la pantalla de plasma se ofrecía un partido también interesante y muy grato: el Napoli contra el Dortmund. Un partido según nuestra apreciación más parejo que el susodicho entre españoles y holandeses.

Ignoré por un rato mi sopa pese a que tenía mucha hambre, pero no podía perderme un pase filtrado o genialidad alguna. Mi experiencia con la Champions me ha educado a no distraerme, ya que siempre que optaba por distraerme, sucedía no sólo una gran jugada, sino un extraordinario gol. Así, le pasó algunas veces a nuestra amiga Dani. Aunque en la repetición disfrutó de la calidad de los futbolistas, de los saltos, de los goles e incluso por ahí se aventó un “taco de ojo” con uno que otro futbolista, preferentemente con el “Pipita” Higuaín.

Por su parte, Juan estaba muy pendiente de los resultados de los otros juegos que se disputaban al mismo tiempo, consultaba su Ipod permanentemente en la página oficial de la UEFA y nos informaba de las novedades.

El Napoli se puso al frente con un cabezo de Higuaín, quien dirigió hacia el sitio perfecto el balón para que Weidenfeller no pudiera hacer nada. El balón estableció contacto con la red desde la parte inferior izquierda del portero. La asistencia del golazo provino de Zúñiga quien, por cierto, dio un gran partido.

Con el gol del “Pipita” se desató un Klopp iracundo. Recordamos esa expresión de agresividad hacia el cuarto oficial (que nos pareció muy divertida; así se vive el fútbol en la Champions, con mucha pasión), y el aplauso irónico hacia el central. Con estos ingredientes, el Dortmund se quedó sin Director técnico, pues éste fue expulsado. Luego Hummels se lesionaba. Esta vez parecía no sonreírle la suerte a los “Borussers”. Concluía el primer tiempo con la ventaja para los italianos.

La segunda parte fue exclusiva para los napolitanos, sin embargo, ambos equipos fueron muy ordenados tanto en el ataque como en la defensa. El Dortmund fue capaz de hacer por momentos casi imperceptible ese hombre de menos. Pero en una salida errada, Weidenfeller se hizo expulsar por detener con la mano fuera del área un ataque del Napoli.

Con estas condiciones, fieles a su estilo, los napolitanos jugaron al “catenaccio” y en un balón parado, Insigne prueba cañón con efecto incluido, éste pega en el travesaño y culmina en golazo, el portero suplente, Mitchell Langerak, en su intento por detener semejante obús, dio caretazo contra el poste, perdiendo de esta manera la mitad de un diente. Sin embargo, gracias a la mentalidad europea, siguió como si nada hubiera pasado respecto al golpe: lo que en realidad le dolió fue la anotación del italiano. El marcador se ampliaba 2-0. Los “tifosis” felices festejaban junto con Insigne.

El Napoli siguió proponiendo el partido, tuvo al menos dos más de gol que no concretaron. En nuestra percepción, el joven portero suplente detuvo buenos disparos. Me parece que en actitud fue de lo más rescatable del Dortmund; en los demás algo sucedió, incluso Reus estuvo muy impreciso.

Zúñiga jugó extraordinariamente por la banda, fue tanto el ímpetu que dio en cada disputa por el balón que terminó marcando en propia puerta. Juan recordó la batalla épica del Dortmund contra el Málaga, pensó en una posible remontada, pero este Dortmund, pese a estar invicto en la Bundesliga, no tuvo ese día la suerte que muchos niegan existe en el fútbol, pero que he notado a veces hace falta, pues sin importar que tan bueno sea el equipo, hay días en que la bola no entra y nada sale bien. Así fue el día para el Dortmund. No niego el partidazo del Napoli, ellos hicieron exactamente lo que tenían que hacer, alegrar a su gente.

Les dejo el enlace de los goles del grandioso partido:

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