19 de julio / Brasil día a día

Cinta-Brasil-2014

Por Josué Hernández

Decía Borges que buscáramos por el ánimo de buscar, no por el de encontrar, igual que Cavafis nos invitaba a la solicitud del largo camino a Ítaca. Este mes de incertidumbre fue el espacio de uno de los eventos más parecidos a esto. Uno de tantos, pero incierto al fin.

Al final, los límites cumplen su tiempo y desaparecen. Su tiempo no es, sin embargo, un tiempo único: tiempo del juego, de los comentarios, de la expectativa y la espera entre cada partido; hay también tiempos que se tejen por debajo o alrededor de lo que vemos; el tiempo de la propia vida, las prácticas consecuentes de la política escondida bajo el fútbol –del fútbol hecho política, por ejemplo–, la oportunidad del acontecimiento destinado a guardarse hasta que alguna intelectualidad futura decida nombrarlo.

Lo que se terminó con el mundial –quiero pensar– no es sino la liberación de lo que constreñía las apariciones de los problemas y discusiones opacadas por el institucionalismo y la pasión futbolera, aparentemente los regímenes más popularmente legitimados y restrictivos para ver el fútbol: “al fútbol no se lo piensa, sólo se ve”, “el fútbol es mercadotecnia”, “el fútbol es distracción”. Claro que es todo eso, pero no sólo eso.

Siempre habrá algo más importante que aquello que no es fútbol, ¿quién decide las prioridades? La alegría, el sufrimiento, la autocomplacencia de cada uno y cada discurso entretejido en las perspectivas singulares no tan singulares.

Esa desaparición de los límites de tiempo en que se enclaustra un evento nos arroja a la necesidad de enraizarnos o reafirmar el piso menos efímero que le dio lugar a nuestra expectación. Mucho se ha dicho ya sobre los problemas que acontecieron durante el Mundial, ¿poco se dirá después? Quién sabe. No sólo los aficionados del fútbol son fanáticos enajenados, según la percepción más radical e ingenua, también hay puntos en que el activismo político es esclavo de la agenda mercantil que rige a este deporte.

Aquí me encuentro con una paradoja: ver en el término del tiempo específico del Mundial un arrojamiento al comienzo de una nueva agenda o entender la vuelta a la continuidad. Quizá, en última instancia, no hay diferencia alguna además de la palabra. El comienzo es tan borroso y el acontecer tan azaroso que la continuidad no sigue secuencialmente desde un punto lejano.

Buscar por el placer de buscar podría ser, cuando mucho, esperar un gran partido. Pedir un viaje largo es reconocer el devenir discontinuo de la vida donde a veces se inserta un Mundial, una gran película, un pequeño libro, descubrir con gozo una etimología, ignorarse, tal vez sin dejar de intuir la sensación de que hay algo que simplemente no puede permanecer igual.

19 de julio / Brasil día a día

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2 thoughts on “20 de julio – Sobre los comienzos o la continuidad

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