15 de junio / Brasil día a día / 17 de junio

Cinta-Brasil-2014

Por Ariel García Martínez

Nacido en Rosario, Argentina, en 1987, Lionel Messi parece representar el todo o nada del fútbol argentino en esta hora final del ciclo mundialista. Messi, un bajito que a los trece años medía un metro con cuarenta centímetros de estatura, es en verdad un gigante de las canchas. Poseedor de récords impresionantes que lo hacen uno de los mejores futbolistas de la historia, todavía no alcanza la estatura de Alfredo di Stéfano, Pelé o Maradona. La comparación y la presión mediáticas son tan insistentes que parece que sólo ganar una Copa del Mundo puede bastar para alguien que, como Alejandro Magno, ya llegó a los límites de su reino.

Lo que no sabemos es si el reino de Lionel Messi es de este mundo. En la propia Argentina el debate es tan agrio que no dudan en crucificarlo si la albiceleste no logra buenos resultados o si no gana de manera vistosa. Basta ver los comentarios de los foros en los principales diarios deportivos donde la figura de Messi se debate entre la encarnación de un nuevo dios futbolero o la sombra titubeante de un “enano hormonado”.

He aquí entonces el escenario de la copa mundial, en Brasil 2014, donde un nuevo drama está a punto de ponerse en marcha: la consagración o la debacle de Lionel Messi. Insisto, Messi ya es grande, pero ser grande no es suficiente para quien busca codearse con los mitos del futbol. Una vez más se pone en marcha esa historia de quienes serán historia verdadera, o de aquellos que serán anécdota entre las muchas que pueblan el imaginario deportivo.

A sus 27 años Messi se encuentra en la plenitud de una carrera cuya vitrina está pletórica de reconocimientos y, aunque los números lo avalan como un fenómeno, cada vez es más evidente el peligro de quedar simplemente como un hombre récord que nunca podrá disputarle a Maradona el lugar emblemático en el seleccionado argentino.

Se dice, con certeza, que el fútbol no es de merecimientos. Uno podría pensar que a Messi ya “le toca” ser campeón del mundo y, sin embargo, veo improbable que lo sea. Las estadísticas son amargas con el seleccionado bicampeón que desde hace un buen rato no pisa la zona de semifinales en el torneo mundialista. Poco a poco, aquella generación que los vio alzar la última copa ha mucho que llegó a la madurez y recordó que las banderas también languidecen bajo el peso de los años… y han pasado muchos años.

Un día después del primer encuentro mundialista entre Argentina y Bosnia y Herzegovina, la apretada victoria apenas convence. De ese partido sólo puede rescatarse el soberbio gol del maestro Messi y el grito que le sale del alma, como si el ruido de su garganta exorcizara el temor de no alcanzar la gloria mientras la figura de Maradona se hace cada vez más grande sobre sus hombros.

La selecciona Argentina vuelve a repetir los mismos errores: un planteamiento precavido, como esperando el destello, el chispazo, de un genio que pocas veces brilla con el seleccionado. Dicen que los pueblos no necesitan goles; la historia demuestra neciamente lo contrario: un pueblo en crisis necesita goles, victorias, el sueño de los niños que por lo menos en el campo de fútbol podrán ganar en un mundial.

Es muy probable que los sudamericanos pasen sin problemas la primera ronda, pero una vez superada la fase de grupos, su destino pinta incierto. Tal parece que las épocas en las que un solo hombre resolvía el partido han terminado, cada vez son más escasos esos genios que tratan con irreverencia a la pelota, y Lionel Messi es uno de ellos, es sólo que le pesa esa maquinaria mercadotécnica que lo obliga a ser mejor de lo que es.

15 de junio / Brasil día a día / 17 de junio

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3 thoughts on “16 de junio – Lionel Messi: entre el instante y la eternidad

  1. Juan Carlos Cabrera Pons dice:

    A Lionel Messi se le nota la presión en este Mundial. Dejando de lado todo el choro sobre su bajón de nivel y los compañeros que tiene en el Barça y que no tiene con Argentina, creo que se le ve presión en que cada balón que toca intenta una gran jugada. Como si no pudiera hacer un pase sencillo, devolver el balón o algo, no ser el hombre del partido. Como si supiera que tiene prohibido no ser el centro del juego, del país, de los comerciales, de todo.

  2. armando dice:

    A ver seamos serios, dentro de la cancha quizás haga cosas interesantes y muy admirables, pero, capaz y el problema de Messi sea el propio Messi…cuando iba a “garrá viada” me di cuenta que el tema es más complejo, sobre todo porqué estoy escribiendo en chiapaneco (…capaz y el problema…), así que mejor le pienso un poco y les mando mis argumentos, por lo pronto, sólo uno: es “caemal” y no por ser argentino y jugar en el Barza, ¡caemal y ya!
    .

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