15 de julio / Brasil día a día / 17 de julio

Cinta-Brasil-2014

Por Homero Ávila Landa

Una nueva experiencia como aficionado de los mundiales

En mi experiencia, el de Brasil 2014 se trató de un cíbermundial: de dispositivos tecnológico-comunicacionales, de telefonía celular inteligente, de redes sociales, de internet, de smart tv’s. Mundial en otras pantallas además de la televisiva; ahora de pantallas de computadora, de tabletas y de teléfonos celulares. Una plataforma tecnológica ya imprescindible para la sociedad humana, que permitió, en tiempo real y de modo democrático –en tanto las tecnologías de la información y la comunicación permiten tener una voz que fácilmente se puede publicitar–, participar como aficionado en la experiencia mundialista. Mundial de tuits, de memes, de consultas a sitios web realizadas durante el mismo desarrollo de los partidos. Debates en blogs, en Facebook, mediante Whatsapp, en dispositivos portátiles. Sin duda, la sensibilidad y la subjetividad en torno a un evento global como el Mundial brasileño ha estado definitivamente vinculada, y se ha debido a la tecnología informática y comunicacional a nuestro alcance.

En México ya no sólo dependimos de lo que dijeran las voces “autorizadas” de Televisa y TV Azteca ni del cada vez más insípido menú de programas mundialistas; infinidad de usuarios de la world wide web, mediante sus cuentas de redes sociales opinaron, reflexionaron, discutieron muchas veces con más acierto, profundidad y credibilidad que los de la televisión; y, claro, también opinaron entre ellos y en demasía, me parece, ocuparon esos espacios de comunicación o participación para alburearse, pendejearse, mentarse la madre y lucir esas torvas maneras que estructuran la sociedad mexicana, pues en las secciones de opinión no faltaron discursos machistas, supremacistas, racistas, esencialistas… en todo caso, considero que la relevancia del medio de medios que compone Internet fue tal que ahora las televisoras debieron nutrir sus informaciones con las que circulaban en la súpercarretera digital. De algún modo, el crecimiento de la red mundial en nuestras vidas ha abollado el totalitarismo imperial de los gritones proamericanistas insufribles de Televisa y de sus pares teveaztecos. No por nada ahora intentan retomar el poder de producir verdades únicas mediante la definición de las reformas a las leyes de telecomunicaciones y radiodifusión. Despreciable telebancada.

Ilusión e imposición de la realidad

Jodida Sky, nociva FIFA, dañino capitalismo, maldita ilusión generada en la fase de grupos que, de asumir la forma de una Copa América todavía hasta los octavos de final, acabó con una (eso sí) magnífica final repetida tres veces en la historia reciente de los Mundiales. Ha sido duro invertir energías e ilusionarse con el sueño bolivariano o latinoamericano que de pronto nos dejó en los octavos con cinco equipos de Conmebol (Brasil, Argentina, Uruguay, Chile, y Colombia) y tres de Concacaf (Costa Rica, México y Estados Unidos). De algún modo, ha sido más penoso experimentar la explosión de esa burbuja de ilusión de los octavos prontamente disuelta en los cuartos de final. A mayor número de equipos continentales, mayor inversión de alegrías y esperanzas y, así también, mayor desánimo conforme avanzó el campeonato y fueron despidiéndose selecciones benjamines en instancias decisorias pertenecientes a conjuntos élite.

Para nada ha sido decepcionante ver una Alemania con un tiki-taka aceitado, de pocas fallas en su sistema eficiente y programado para su autocorrección; un equipo trabajando en colectivo, donde a falta de estrellas individuales, se cuenta con atletas de alto nivel en cada puesto; un equipo de estrellas efectivas al desplegar su fútbol. Y golazo brasileño el que definió la final, sólo que de manufactura alemana, cortesía de Götze. Una final intensa, controlada por Alemania, pero con oportunidades argentinas desaprovechadas que seguro rondarán por años a sus autores, al pueblo pampero y a quienes vimos el juego. Esos yerros, humanos, comprensibles sin duda, pasarán sus fases de presencia constante, de fijación, para por fin acabar escondidos en los rincones de la memoria, desde donde acecharán y ocasionalmente habrán de asaltar sueños y conciencias de los seleccionados y de quienes hemos sido la audiencia y habremos de configurar la memoria colectiva de este ensueño, de esta tragedia, de esta gloria que a veces representa el fútbol.

La final de Brasil 2014 me resultó disfrutable. Desde el principio entendí que el favorito era quien se coronó con méritos y juego sobresaliente, pero también cruzó en mi mente la idea de que Argentina, si ganaba, lo haría arropado por la épica… que no llegó.

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One thought on “16 de julio – ¡Se acabó el Mundial! ¿Y ahora?

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