11 de junio / Brasil día a día / 13 de junio

Cinta-Brasil-2014

Por Josué Hernández

¿Cómo empezar a hablar sobre lo que fue el comienzo de esta edición de la disputa por la Copa del Mundo en Brasil? ¿Cómo hacerle justicia? Esta última pregunta no es gratuita. La justicia claramente podría definirse desde distintos sitios. Poco conocedor, como soy, de la táctica propia del fútbol, me queda hablar de mi experiencia con este primer partido entre la selección anfitriona, Brasil, y la selección de Croacia.

Estoy convencido de que un partido de este tipo no sólo dice algo acerca del fútbol, de las estrategias y condiciones de cada equipo y de los jugadores, sino de lo que mediática y culturalmente se ha concebido a su alrededor. Sí, me refiero al partido mismo. ¿Cuántos no pensamos que, de alguna manera, la reacción brasileña después del autogol de Marcelo tenía que ver con la presión de local?

Normalmente cualquier equipo debería reaccionar así, pero los croatas se vieron acorralados antes de terminar el primer tiempo, como si un Hulk acuclillado se alzara tratando de arrodillar al rival con su peso. Esto, creo, tuvo que ver con esa propia presión de la selección de Brasil por responder ante sus aficionados y, quizá, también con la intención de no volcar la atención, por medio de su fracaso, sobre las manifestaciones y problemas que ha habido desde la Copa Confederaciones, y que se han acentuado para esta competencia.

Repudié por un momento el penal marcado sobre Fred para conceder, poco después, que de eso también se trata el fútbol; sin embargo, no deja de ser algo digno de considerar el descubrimiento reciente de que en la anterior Copa del Mundo hubo sobornos y corrupción para ciertos partidos. Ojalá que no se vuelva un paradigma el pensar que la historia o la posteridad habrán de castigar.

Alguna vez @caosmico dijo (por la dificultad de recordar las palabras precisas me permito la paráfrasis) que era necesario entender que un partido es reflejo, o más bien uno de los lugares en los cuales podemos descubir una problemática estructural que trasciende al deporte mismo. Esto se entiende mejor cuando vemos involucrados en este deporte no sólo a los jugadores y el cuerpo técnico, sino a los aficionados, directivos, publicidad e intereses que se tejen en torno a él.

Una de las quejas contra el gobierno brasileño tiene que ver con el gasto excesivo que convierte a esta vigésima edición de la Copa Mundial de fútbol en la más costosa, cuando el país se enfrenta a una recesión económica entre otros problemas que también le acaecen. Algo que señalan con acierto muchas de las manifestaciones es la responsabilidad de la FIFA en los conflictos. Creo que la FIFA se ha convertido en un organismo que ejecuta una de las imposturas más cínicas y violentas sobre la soberanía y autodeterminación económica, social y cultural de los países. Por ese lado, entiendo muchas de las críticas que se le hacen al negocio del fútbol.

El partido y la inauguración podrían verse como un intento aislacionista que busca erigir, con una neutralidad falaz, un discurso de paz –sobre todo con los tres niños liberando palomas−, al hacer valer más la palabra que aquello a lo que pretende referirse (¿paz dónde?, ¿paz de quién?). No es algo privativo de este año ni del fútbol. Cabe recordar, por eso, que este deporte no es sólo algo que amar o que odiar; puede serlo, es cierto, pero es más divertido y, sí, triste, molesto, preocupante, irónico no reducirlo a ello, al menos no en todo momento, porque para todo hay tiempo y, claro, cómo no poder disfrutar el fútbol por el fútbol mismo en ocasiones.

El partido entre la selección de Brasil y la de Croacia pudo ser sólo eso, no hay que demeritar ninguno de los esfuerzos, así como también es posible creer que el mensaje inaugural de Brasil corresponde con políticas y preocupaciones ambientalistas efectivas (tan en boga, tan new age a veces, pero no por ello menos importantes aunque, por ello, a veces tan simplistas).

Una de las vicisitudes de ver este deporte es enojarse con la parcialidad supuesta del árbitro, con un penal inexistente. Lo cierto es que en esta Copa del Mundo hay más, mucho más que ver que sólo fútbol en un partido.

11 de junio / Brasil día a día / 13 de junio

4 thoughts on “12 de junio – Las vicisitudes de ver fútbol

  1. juan pablo zebadua says:

    Muy buena reflexión, Josúe. No fue penal, pero pesa la historia, siempre, como siempre y desde siempre. Y no solo en el futbol

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