11 de julio / Brasil día a día / 13 de julio

Cinta-Brasil-2014

Por Ariel García Martínez

Antes del quebrantamiento es la soberbia;
y antes de la caída la altivez de espíritu.

(Proverbios 16:18)

El 12 junio, en Brasil, empezó a rodar un balón de 15 mil millones de dólares. Un evento polémico y mediático que congrega la atención de miles de millones de personas en el mundo. El fútbol-industria puso a rodar su pesado engranaje que, en este caso, suscitó en el país anfitrión fieras y amargas protestas por los recursos que se han destinado para su realización. Como evento deportivo de grandes dimensiones, el Mundial forma parte de una maquinaria internacional, un fenómeno comparable a los Juegos Olímpicos o el Supertazón, pero que al mismo tiempo añade otros elementos de análisis entre los que destaca el nacionalismo, la historia y otros valores ampliamente contradictorios.

Es por ello que los resultados de la selección brasileña de futbol tienen su correlato en el estado de ánimo de una nación que ha hecho de este deporte una manera de vivir y pensar. Después de cinco campeonatos del mundo, es justo decir que se trata de una potencia; después de 10 goles en dos partidos, en competencia mundialista y en su territorio, Brasil también es una nación derrotada y ocupada. Demolida. Dicen que ganar es mejor que empatar. Y empatar es mejor que perder. Pues bien, para que la humillación sea completa, la selección carioca terminó vencida por Holanda, por un “decoroso” marcador de tres goles. Y Luiz Felipe Scolari no renuncia, no quiere, no puede o de plano sufre el síndrome del “Chepo” de la Torre.

Después de estos desgraciados eventos se concluye que el desastre frente a Alemania no fue casualidad y que, si los germanos no le metieron 10 goles, fue por un arranque de misteriosa piedad. Brasil me recuerda a esos boxeadores en decadencia que suben al cuadrilátero esperando que su nombre espante al oponente, mientras un golpe de suerte logra derribar a rivales más fuertes pero menos sabios; hasta que un gancho al hígado los derriba una y otra vez y la fama queda en el piso entre mocos, sangre y una toalla que también pide la paz.

Brasil volvió a perder y, al parecer, se acerca una edad oscura para el fútbol amazónico. Dicen los proverbios que antes de la caída viene la soberbia, y Brasil pecó de soberbia. Soberbia de no ver lo evidente, soberbia de no escuchar, soberbia de no cambiar, soberbia de sentirse campeones antes de jugar. Al parecer se mostraron los límites del discurso motivacional de Felipão, que quiso apostar por el sentimiento y no por el orden, que quiso anteponer la emoción a la magia, cada vez menos mágica de sus futbolistas.

Y ya, para terminar, el día de mañana seremos testigos del principio y final de un mito. Si Alemania gana será el fin del mito del predominio de las selecciones americanas en el continente; si gana Argentina será el fin del mito Maradona y el principio del reinado de Lionel Messi. De mitos viven los hombres, y los hombres viven para siempre a través de los mitos. Pase lo que pase, mañana habrá historia y la ascendencia de un nuevo mito.

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One thought on “12 de julio – Brasil y el viaje hacia una noche oscura

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