10 de julio / Brasil día a día / 12 de julio

Cinta-Brasil-2014

Por Juan Carlos Cabrera Pons

Una de las cosas que más me gustan del fútbol es que se juega en conjunto. Los reconocimientos individuales emocionarán a algunos, pero a mí me parecen parcos e irrelevantes, datos vacíos de un interés netamente estadístico. Todos tenemos a algún jugador al que preferimos sobre el resto (Eusebio, Bergkamp, Valderrama, Puyol…), pero nadie –me atrevería a afirmar– jugaría su vida por alguno de ellos sobre la de su equipo.

El triunfo individual pertenece a otros deportes. Es cosa del medallero olímpico, de la concentración y determinación del sí. Quizá la historia recuerde nada más a algunos, pero quienes amamos el fútbol debemos –como querría Eric Cantona– confiar en el otro: “si no confías en tu compañero, estás perdido.” La afición misma lo hace a uno parte del grupo. Se dice “ganamos”, “perdimos”, “nos robaron”, etc., porque en el fútbol no hay terceras personas. Que el local tenga ventaja es algo que supera las condiciones climatológicas y temperamentales de los estadios. Nadie gana solo. Nadie pierde solo tampoco.

***

Así llegó Brasil hasta semifinales.

Una selección jugando en su país es un equipo muy diferente al club que juega en su estadio. Hay aficiones que han hecho fama, pero ni todos los xeneizes de la Bombonera pesan tanto como la afición entera de un país. Y menos en un Mundial, con su carga mediática y sus estadios repletos de un público internacional enamorado de la tierra que visita. La Selección de Chile sintió ese peso sostenido sobre la circunferencia blanca que marca el punto exacto desde el que se tira una penalti. Sísifo vuelve a cargar la roca sólo para dejarla caer, y cuando Colombia por fin se deshizo del peso gigantesco de la localía de sus rivales, era ya demasiado tarde.

Sólo una selección podía pasar al lado de ese bulto, Alemania (y Costa Rica, por supuesto, pero su duelo contra la historia no duró hasta semifinales). Mucho se ha repetido, y bien, que la selección alemana no está siete goles por encima de la brasileña. El fútbol es el juego de lo improbable. Si siempre ganara el que parece mejor, el favorito, no habría que jugarlo. Yo no dudo, por ejemplo, que haya habido quien, tras 80 minutos, todavía creyera en la remontada de los sudamericanos.

El 2000 fue el inicio de dos proyectos. Un Brasil más estático, más quieto, más eficiente, que comenzó a fraguar Felipão, y con bastante éxito, en la Copa del Mundo del 2002; y una Alemania más móvil, más jogo bonito, más fútbol total, que jugará la final el próximo domingo. Si alguien (nosotros mismos) de principios de la década de los 90 hubiera visto el partido de la semana pasada, seguramente creería que lo jugó Brasil de blanco y Alemania de amarillo.

***

Ni el griego ni el brasilero Sócrates murieron solos. Jairzinho levantó en brazos a Pelé. Puskás se lamentó sobre el hombro de Kocsis. Ni las más estereotipadas individualidades caminaron solas. Hay que recordar a Maradona en la media punta entre Valdano y Burruchaga. Ni él, ni Cruyff, ni Beckenbauer perdieron ni ganaron solos. Tampoco Messi ha de hacerlo.

Esto significa que en el encuentro, el equipo debe ser un todo indivisible. Divide et impera, algo que sabe cualquiera que desee salir victorioso en una batalla armada, un ligue casual o un partido de fútbol. El Mundial ha sido una muestra clara de que la actitud de un equipo va más lejos que la de un jugador. Algo más grande que cada uno de los veintidós sobre el campo gana o pierde cada encuentro.

Así llegó Argentina a la final.

El equipo de Sabella le parece aburrido a muchos, sobre todo a sus rivales. Antes del Mundial, cuando hablábamos de Argentina pensábamos en una de las delanteras más peligrosas y en una de las más endebles defensas. Ahora, tras siete partidos, la Albiceleste vino a callarnos las críticas y los elogios. Argentina no sólo mete muy pocos goles, sino que tampoco recibe casi ninguno. Esto no es arbitrario, es una trama complejísima de Sabella.

Argentina juega lento, casi inmóvil. Messi parece no moverse; sin embargo, ha anotado al menos dos goles de top 10. Mascherano pareciera no estar sobre el campo; sin embargo, ha acertado más pases que ningún otro jugador del torneo. ¿Cómo ataca esta delantera que no anota? ¿Cómo defiende esta defensa sin renombre? De un modo muy complejo: no dejando jugar al rival. Al principio todos creímos –yo incluido– que se trataba de un equipo tosco. Hoy tenemos que reconocer que hay algo más en su quietud.

Nos pareció que Irán y Nigeria eran rivales sencillos. A Suiza lo ignoraban muchos, pero los que saben hablaban de ellos elogiosamente; aún así decidimos que era un trámite fácil. Repetimos que Bélgica se agüitó, que tuvo miedo, que fue una decepción. Holanda, que se convirtió en el favorito de muchos tras una fase de grupos perfecta, parecía su primer rival “digno” (con comillas, porque a varios les pareció que los demás no lo eran). El genio loco van Gaal movió y movió sus piezas (por usar una agotada metáfora ajedrecísitca). Pero Argentina es uno de esos equipos que impone su ritmo, y su ritmo es incómodo.

***

Jugar contra Argentina es como correr en un terreno enlodado. Si su juego es bonito o feo es cuestión de gustos muy personales. Pero algo podemos afirmar, nadie juega solo ahí. Si Messi ha lucido en alguna jugada sobre el resto, es porque la historia lo guarda en alta estima: quizá lo recuerde a él más que al resto. Si no ha lucido a veces, no debería sorprendernos.

Alemania, como me comentó Rosario Hernández, parece siempre acoplarse a su rival. Son veloces ante equipos rápidos, son precisos ante quienes juegan con precisión, son menos visitantes –podríamos afirmar ahora– ante los locales.

Dos estilos muy diferentes se enfretarán el domingo en la que ya es la más clásica de las finales en la historia de los Mundiales. Yo, que nací unos meses después de la que ganó Maradona y viví la que ganó Klinsmann en los pasillos del preescolar, ando bastante emocionado.

10 de julio / Brasil día a día / 12 de julio

3 thoughts on “11 de julio – Nadie muere solo

  1. juan pablo zebadua says:

    Muy interesante la radiografúa de ambos equipos. Sobre todo Argentina. Y es verdad, juega rudo, bajo, ruin, pero que eficiente es para llegara a la mera final

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s