30 de junio / Brasil día a día / 2 de julio

Cinta-Brasil-2014

Por Homero Ávila Landa

Chilindrinas, chapulines colorados, Fridas, caballeros águila, funcionarios públicos que abandonaron sus responsabilidades para asistir al Brasil mundialista, un presidente mufa que apuesta por el populismo mediático, gritos de puto a porteros rivales, pretensiosas clases medias y altas abarrotando las sedes del tricolor, ex diputados agresivos y cobardes que dolidos y ebrios delinquen, narcos, defraudados por agencias de viajes, plazas públicas tomadas por la bacanal futbolera, miles de comerciales televisivos que retoman el mundial en sus discursos, patriotismo posmoderno vehiculado por las camisetas verdes y ¿rojas?, corrientes emocionales de respuesta rápida desbordando corduras y normalidades, mucha alegría y mucho llanto.

Cuatro buenos partidos y un final desafortunado. Se juega mejor que nunca, pero la relativamente pronta salida del torneo luego del dominio durante gran parte del enfrentamiento deja mal. Aunque no tanto como antaño, cuando cuates, trapiche y rock eran parte de la terapia de recuperación, cuando después de las 11 pm las fiestas se convertían en grupos de autoayuda: “Soy fulano de tal, soy adicto al fútbol y padezco la mayor de las penas con la derrota ante la selección de…”

29 de junio de 2014. La ilusión se esfuma en 5 minutos. El sueño volvió a ser breve: cuatro partidos. Apenas concluir la partida en Fortaleza, con obvio marcador en contra, aún atónito por la forma en que cae el equipo con el que más me identifico, incapaz de elaborar un balance de lo visto, de sacar una conclusión serena, he buscado la voz autorizada con la esperanza de hallar razones para procesar sin pesares el hecho consumado del retorno. Al no encontrarlas, no me quedó más remedio que trabajar la tolerancia a la frustración. Lo que sí es que me vi expuesto a torrentes de memes en las redes; incluso me di tiempo para observar el enojo extremo del fan y el jolgorio burlón de los antifútbol que suben comentarios a notas periodísticas o sus Facebook.

Al fin, el lunes hallo consideraciones que me resultan apreciables; la que más me ha gustado es la de Miguel Mejía Barón, quién dijo que fue “un recreo con final triste”. En ESPN, Francisco Gabriel de Anda consideró que él no cambiaría nada de lo hecho hasta hoy con la selección, pues el nivel ha sido bueno y marca el camino a seguir. Se sostuvo en su claridad ante las infaltables preguntas desequilibradas que pasan por temas de debate. En De Zurda, Maradona expresó que da bronca salir así del mundial cuando la naranja no mereció el triunfo por las formas, y que encuentra en la selección mexicana un aceptable nivel futbolístico.

Razones dadas también las ha habido: faltó mayor tenencia de la bola durante el último tercio del segundo tiempo, se echó muy atrás el equipo, fue un error no matar al oponente, el Piojo yerra al intentar aguantar el uno a cero. Igualmente ha predominado, en la prensa nacional y extranjera, el señalamiento de Robben como villano. Tiene gran facilidad para caerse, ha dicho el Diego. Entre las revisiones del porqué sucedió lo que sucedió, es de destacar que no se volvió al tema de la mentalidad, del miedo antes considerado connatural al mexicano, del carácter ratonil que identificaría hace no tanto al fut nacional. En cambio, se habló de la subida de nivel debida a que varios seleccionados militan en equipos europeos. En todo caso, racionalizar lo sucedido no borra instantáneamente el regusto de la derrota.

El espectáculo continúa. Las sorpresas no dejan de ocurrir. Las esperanzas costarricenses y las colombianas maduran. Las potencias históricas sobrevivientes parecen hacerse más sólidas candidatas al título. Las llaves apuntan a final latinoamericana, sólo si Alemania y/o Francia, por un lado, así lo permiten. O, si por el otro, Holanda o Bélgica no levantan la mano. Si, como se dice en plan de broma, este Mundial ha dado la impresión de ser una Copa América, desde ya espero que los siguientes en Rusia y en Qatar no acaben semejando una copa de naciones europea ni una árabe.

La representación futbolera y mundialista es fenomenal. El guión, desconocido de antemano incluso para los actores, y que sólo se evidencia conforme se desarrolla la trama, agudiza la atención nerviosa de millones esparcidos por diferentes rincones del globo. Los actores cumplen con las mejores actuaciones posibles. Hay tragedia y hay gloria. El evento da para mucho, pues si dentro de la cancha los futbolistas se comprometen como nadie, ello tiene lugar en el marco de estadios que hacen las veces de escenario de nacionalismos posmodernizados que asumen una simbólica vistosa, chistosa, barroca, la cual demanda atención del científico social.

Por su parte, los cronistas gritan más y dicen aún más bagatelas; en los hechos, algunas escenas futboleras acabarán en los estantes de la memoria colectiva, otras sellarán como recuerdos imborrables en algunos fanáticos de la sociedad mundializada. Seguimos en medio de este remolino carnavalesco y global donde el mero mero de la samba aún puede revertir los fantasmas del maracanazo, así sea que haya perdido la gracia y ello lo ponga en duda.

30 de junio / Brasil día a día / 2 de julio

One thought on “1 de julio – El gran carnaval mundialista

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